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Debut Impresionante

Soy un chico de 1.74 cm moreno ojos negros y les cuento como fue mi primera ves ,era viernes por la noche como las 7 de la tarde y estaba solo en mi casa estba aburrido viendo unos videos porno y terminaba de masturbarme cuando somo eltelefono y era una amiga de la universidad llamada fiorela… Soy un chico de 1.74 cm moreno ojos negros y les cuento como fue mi primera ves ,era viernes por la noche como las 7 de la tarde y estaba solo en mi casa estba aburrido viendo unos videos porno y terminaba de masturbarme cuando sono el telefono y era una amiga de la universidad llamada Yesenia y me pregunto si tenia algo que hacer y yo le respondi que no entonces me invito a tomar unos tragos a lo cual acepte gustoso, me cito a las 9:30 en una avenida muy conocda del centro de la ciudad. llegue media hora hora antes y ella llego a la hora dispuesta conversamos y nos fuimos a un concurrido bar despues de tomar 3 jarras de cerveza y dos mas de vino ya era como las 3:00 de la mañana y le propuse irnos a un hotel y ella acepto gustosa menuda sorpresa me llevaria al rato, asi fue que enrrumbamos hacia el hotel mas cercano.

En el taxi yo la iba preparando con besos sumamnete apasionados. llegamos al hotel separe la habitacion y entramos lentamente la desvesti le quita los jeans el polo y se quedo en sosten y calzon,yo me quite el polo y empece a besarle todo el cuerpo despues del rato le quite el sosten y ella no opuso resistencia por la conducta que ella tenia yo suponia que ella ya tenia experiencia en el sexo, pero no fue asi, bueno al quitarle el sosten descubri sus hermosos pezones rosados que estaban duros como piedras y puse en practica todas las peliculas porno que habia visto sin miramientos baje a su monte de venus y comece a frotar mi rostro contra su vagina ,despues del rato le quite el calzon y casi me muero que rica vagina era hermosa en el primer intento que hice por hacerle un cunilingus(sopearla)no dejo pero en el segundo no le quedo mas nada que abrir las piernas y rendirse ante mi lengua me costo un poco de trabajo dar con su clitoris pero lo halle y no pare de lamerlo poco a poco baje y meti mi lengua entre sus nalgas y pude saborear su ano ella solo disfrutaba y dejaba que yo haga mi trabajo le bese lentamente la parte trasera de los muslos y en seguida me dispuse a bajarme el pantalon y me el calsoncilloya con la verga al aire le dije si me la podia mamar y me dijo que no entonces le pedi que diera su mano y hice que me agarre el miembro que por cierto estaba mas duro que una estaca.

Lo empezo a acariciar y se lo pedi nuevamente y esta ves no pudo decir que no y lo acerco a su boca cuando vi mi pene de entro de su boca me senti de lo mejor no me dio una gran mamada pero algo es algo,despues de eso la eche y regrese a hacerle una sopa nuevamente y su vagina empezo a soltar susu flujos y me dije a mi mismo este es el momento y la hice abrir sus piernas pero a la hora de metercelo me dijo NO POR FAVOR MEJOR NO ME DUELE Y MI SORPRESA FUE GRANDE ELLA ERA VIRGEN pero en ese momento ya no podia retroceder asi que la aprete y se la meti ella se movia y no le entraba bien pero una ves que la tuvo adentro no le quedo mas remedio que disfrutralo comense a moverme lento y cada ves mas rapido el comienzo ella se quejaba que le dolia pero conforme pasaban las movidas ella presentaba signos de palcer y de que le gustaba ya cuando senti que se me venia se la saque y me termine de correr en sus senos.

Ella con vos temblorosa me dijjo que por que no le hice caso cuando me pidioi que pare y le respondi que ya no podia entonces se paro de la cama y se disponia a parase para vestirse pero de un brinco la agarre por detras y le dije ES MI PRIMERA VES ASI QUE HAZLO ESPECIAL y ella me decia sueltame o grito entonces tuve una nueva ereccion y la puse en 4 y se la quise meter por el ano pero no entraba por que estaba seco y por ella no se dejaba se movia hasta que un mal movimiento que dio se la meti y ella empezo a gritar pero y NO LE QUEDO MAS NADA QUE DISFRUTARLO ella empezo a gritar y con mi mano derecha empese a maniobrar su vagina a la cual empece a introducirle mis dedos hasta que termine dentro de ella que gran sensación despues de eso la ayude a vestirse y me dijo un rollo que ella hubiera querido que su primera ves sea distinta pero ya que iba a ser y ami me parece que le gusto por desde aquella ves me ha seguido llamando hasta el dia de hoy.

Sexo con maduras

Me llamo Diego, tengo 26 años (pero parezco bastante menos) y soy profesor de gimnasia acá en Buenos Aires y mi debilidad son las mujeres maduras. Dado mi trabajo en el gimnasio, muchas mujeres con estas características, están al alcance de mis manos. Por lo que casi siempre logro el objetivo de tener encuentros con alguna de mis alumnas.

Les voy a contar cuando conocí a Mabel. Tiene 49 años, alta, tetas bien grandes y un culo bien redondo y goloso. Las primeras clases yo no podía despegar mis ojos del cuerpo de esta hembra. Aprovechaba cualquier motivo para tocar su cuerpo con el pretexto de corregir algún ejercicio. Ella no se quedaba atrás y me provocaba todo el tiempo. Ya desde la primer clase, vestía muy provocativamente. Usaba unas calzas blancas y un top de lycra que era como si no tuviera nada, dado que marcaba cada uno de los rincones de su cuerpo. Me di cuenta que no usaba corpiño ya que podía apreciar por completo lo grande de sus pezones. También llevaba una tanga muy chiquita ya que con las calzas blancas yo podía ver como se marcaban sus labios vaginales a la perfección.

Luego de dos semanas de tomar clases conmigo, me pidio si no podía darle clases en su casa aunque sea una vez por semana ya que necesitaba una rutina mucho mas exigente. Le dije que no habia problema.

Yo lo unico que pensaba era tener ese cuerpo todo transpirado y pidiendo sexo a gritos, pegado a mi. Queria hacerle hacer otro tipo de “ejercicios” mucho mas placenteros.

Llego a su casa, conversamos un poco, serian las 10 de la mañana, le digo que empiece con la entrada en calor. Esa mañana vestía un top de lycra, por supuesto sin corpiño, y la muy caliente no llevaba bombacha, por lo que la calza blanca se le metia por cada rincon de su entrepierna.

Luego de una hora de ejercicios le dije que podía descansar, que por hoy habiamos terminado.Yo estaba completamente excitado, ya que ver tremenda mujer toda transpirada y sin ropa interior, era imposible no estarlo. Hasta que me sorprende diciendome si era verdad que teniendo sexo se quemaban tantas calorias como haciendo determinadas rutinas. Le digo que si, pero que debe ser sexo con mucho movimiento y por largo rato. Entonces me dice que lamentablemente su marido ya no la atendia como ella queria y necesitaba. Yo le dije que como podía ser que siendo una mujer hermosa como era ella, su esposo no le prestara la atencion necesaria. No se, me contesto ella. Tal vez ya no le guste mi cuerpo, siguio.Se paro y empezo a decirme que tal vez no le gustan mis pechos o mi cola, etc, etc. Yo estaba completamente al palo. Me dolia la pija de ver como me mostraba su cuerpo.Le dije que tenia un cuerpo hermoso. Que a mi me encantaban las mujeres con muchas formas. Que yo en lugar de su esposo no dejaria de admirarla un minuto.

Entonces me acerque a ella y tomandola de la cintura le di un chupon y nuestras lenguas empezaron a jugar.Comence a meterle mano por todo su culazo mojado de transpiracion. Le meti las dos manos por debajo de sus calzas y le pasaba mis dedos por la raja del culo que estaba todo sudado. Ella no se quedaba atrás y me sobaba la verga por encimas de mis calzas.

La sente en el sillon, le baje las calzas, y quedo ante mi toda desnuda de la cintura hacia abajo. Solo le deje las zapatillas. Su piel era completamente blanca y tenia la concha toda depilada. No tenia ni un pelito. Se veian sus labios mayores bien hacia afuera. El rosa fuerte de su concha mas el brillo de su transpiracion mas su excitación hicieron que me lanzara a chuparle la concha como a mi me gusta.No les puedo contar con palabras el sabor que tenia Mabel en la concha. Era riquisimo. Solo aquel que haya probado la concha de una mujer madura sabe de lo que hablo. El sabor agridulce de su flujo se mezclaba con el sabor a transpiracion de su raja. Sus humedos muslazos me apretaban la cabeza como pidiendo que no pare.Según me confeso mas tarde, hacia cuatro meses que no tenia sexo.Mabel gritaba y gemia como una condenada. Y yo chupaba y tragaba sus jugos, chupaba y tragaba. Le hundia la lengua tan adentro como podía.Estuve chupandole la concha cerca de media hora en donde Mabel acabo como cinco veces.La putita me decia:

-Me vas a secar Dieguito. Pero no pares. Y seguia gritando y pidiendo mas.Cada tanto dejaba de chuparle la concha y bajaba hacia el orto de la vieja. Lo tenia bien cerrado y olia como si hubiera cagado una hora antes. Esto no me importaba en lo mas minimo y le limpie el culo con la lengua.

-Que cerrado que tenes el orto, Mabel. Le dije.

-No te preocupes que tiene solucion.

-No se te ocurra cogerme el culo, que soy virgen por ahí.

-Ssssssiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!. Exclame yo. Como te voy a desvirgar el culito, bebota. Lo estuviste guardando para mi 49 añitos y hoy vas a conocer el placer anal.

Le saque el top y sus tetazas quedaron colgando como dos melones. Tetas bien blancas como el resto de su cuerpo. Pezones del tamaño de hamburguesas, pero de un rosa muy clarito, casi perdiendose con el color del resto de sus pechos.Se los chupe hasta que le quedaron rojos de la irritacion. Ella pedia que no pare de chuparle los pezones. Que queria acabar una vez mas pero solo con mi boca en sus tetas. Y asi lo hizo.

Me levante de arriba de su cuerpazo, me saque la musculosa y me baje las calzas, quedando mi pija completamente dura, apuntando a su boquita.Mabel exclamo:

-Que pedazo!!!!. Y tomandolo con las dos manos me lo empezo a chupar…

Pero eso se los cuento en la segunda parte.

Quisiera recibir correspondencia de mujeres maduras, que les haya gustado este relato, y que gocen del sexo sin culpas.Podemos mantener una relacion via email o lo que seria mejor conocernos personalmente, para que podamos gozarnos juntos. CONTESTO TODOS LOS MAILS. Bromistas abstenerse.
Un beso.

Soy Maestra

Me llamo Marisa, tengo 36 años, y estoy casada con Jorge. Soy profesora de matemáticas en nivel secundario, muy atractiva, cabello rubio largo hasta el hombro, lacio, 1.75m de altura, con un cuerpazo que envidian mis amigas. Con mi marido nos llevamos muy bien sexualmente, pero también nos damos ciertas libertades, pero nunca nos engañamos. Hace cosa de un mes, Jorge, que es ejecutivo en una multinacional, tenía una cena de trabajo a la que estaba invitada. Era con un tipo de España, que venía a hacer una auditoría en el sector de mi esposo. Así que al despertarme ese día, para ir al colegio, dejé preparada la ropa que usaría por la noche. Había tenido un sueño erótico, que no pude saciar porque Jorge había pasado la noche en Córdoba, y regresaba a media mañana, se echaría a dormir un rato, y luego a trabajar. Fue por eso que me sentía excitada y con ganas de provocar. Me puse una mini negra de tela, muy finita, una camisa blanca que transparentaba mi corpiño de encaje, y fui para la estación de tren. Al subir, me gané las miradas de todos los hombres, ya que mi atuendo era infrecuente para el que viaja por ese medio. Tuve la suerte de encontrarme en el vagón con dos de mis alumnos, Pablo y Guille, de 15 años, dos chicos muy centrados, de lo mejorcito de la clase. Como no había asientos libres, Pablo, muy caballero, me ofreció el suyo, el cual, tras negarme en un principio, terminé por aceptar. Quedé al lado del otro chico, y Pablo, para poder hablar, se agachó de frente a nosotros. Iba todo perfecto, pero notaba que Pablo no dejaba de mirarme los muslos, hasta que caí: la falda era tan corta, que ni bien me sentaba, dejaba al descubierto la bombacha. Encima me había puesto una de color blanco, que al contraste con el negro de la pollera, resaltaba claramente. Y al él estar a una misma altura que mis piernas, tenía un panorama inmejorable de mi ropa interior.

El asunto, de a poco, me iba subiendo la temperatura, ver a un chico gozando de tal forma el poder verme la bombacha, me hacía revivir las sensaciones de la noche. Entonces abrí las piernas un tanto más, para que no se perdiera detalle. Un rato después, llegamos al colegio. Ese día no tenía clase con los chicos del tren, sino con el primer curso, chicos que contaban con 13 años aproximadamente. Cuando me vieron llegar vestida de esa forma, se quedaron duros (seguro que en todo sentido…). Decidí aprovechar el impacto causado, y aumentarlo, ya que deseaba pasar un día divertido. Promediando la clase, me senté sobre mi escritorio, dejando las piernas cuidadosamente abiertas, para dejarles ver mi bombacha. Enseguida captaron mi idea, ya que no paraban de mirarme, y las carpetas quedaron olvidadas por completo. Otra vez me estaba calentando tremendamente, por la noche Jorge tendría que sacarme toda la calentura porque no iba a dejarlo dormir de lo contrario. Él se excitaba muchísimo cuando le contaba cosas de cuando me miran las piernas, el cuerpo y especialmente la ropa interior. Me sorprendió ver a mi marido durante el horario de comedor, pero venía a traerme el auto para que pudiera hacer todo más rápido. Me dio las llaves y volvió a marcharse. Yo, por la tarde, cumplo tareas de consejera estudiantil. Tengo mi propia oficina, muy cómoda y amplia. Al llegar a ella, la secretaria me informó que en un rato tendría que vérmelas con Fabián Alvarado. Resulta que este es un chico de uno de los últimos años, tiene 16, pero muy desarrollado para su edad, parece más grande. Es morocho, alto, y lindo, varias veces me había fijado en él, incluso pensando cosas locas, que me habían hecho terminar de sacármelo de la cabeza tocándome. Pero hoy estaba decidida a todo, a ir un poco más lejos, sin importarme nada… Cuando él entró en mi despacho, le ordené que se sentara. Empecé a hablarle de lo mal que estaba haciendo las cosas, y todo ese rollo, entonces me puse de pie, y me senté frente a él, sobre el escritorio. Clavó los ojos en el blanco de mi bombacha, y no los pudo quitar de allí. Yo seguía hablando, completamente seria…

Cuando terminé mi discurso, le dije que si quería ser readmitido como condicional (había sido expulsado, en primera instancia, por mala conducta), debía anotarse en unas clases de teatro, ya que eso lo ayudaría a contenerse y controlar sus emociones. Le dije que no se preocupara, ya que yo también asistía a esas clases, y que empezaríamos al otra día, tras la escuela. Luego le di la mano, y se marchó, contento por la visión que le había sacado a su profesora… Cuando estaba por irme a casa, llamé a Pablo y Guille, los del tren, ya que como estaba en auto, podía alcanzarlos de camino. Pablo se había retirado antes, así que volví con Guille. El problema de conducir con faldas cortas, es que por los movimientos de piernas, estas se suben más de lo aconsejable, pero realmente no me importaba. Guille estaba a mi lado, y comenzó a mirar a mis piernas. Decidí hacer un movimiento más fuerte para dejar a la vista (yo misma lo veía desde mi posición) un triangulito blanco de mi bombacha. Él podía verlo tranquilamente desde su ubicación. Lo más gracioso resultó cuando le pedí que sacara de mi cartera el dinero para pagar el peaje de la autopista: al pasármelo, el billete cayó justo entre mis piernas, sobre mi ropa interior. Le dije que lo agarrase, que no podía soltar el volante, acató mi petición, para lo cual tuvo que rozar levemente la tela de mi prenda íntima. Al dejarlo en su casa, le di un sonoro beso, con mis labios, en su mejilla, lo que lo llevó a ruborizarse un poco. Luego, seguí camino rumbo a casa, para bañarme y seguir camino a la cena con Jorge.

Me puse para la ocasión un vestidito negro ultracorto, muy sexy, regalo de mi marido. Cuando llegué al estacionamiento, el chico que guardaba los autos no dejó de mirarme, es que al bajarme, levanté completamente mi falda (no llevaba medias), y ante su vista, me acomodé la bombacha, que por el manejo se había ido metiendo en mi culo. Entré al restaurant, y enseguida Jorge me hizo una seña. Me sorprendió que me presentara ante el español como su secretaria, pero pensé que se trataría de una broma. Comimos normalmente, mientras notaba que el español no dejaba de mirarme, y Jorge se la pasaba haciendo comentarios sobre mi indumentaria. Al terminar, mi marido nos dijo de pasar al piso superior, donde había una pista de baile. Nos pusimos los tres a bailar juntos, hasta que Jorge me dijo que quería verme bailar arriba de uno de los parlantes. Me subí con su ayuda, y comencé a darle el gusto. Me movía con total naturalidad, a sabiendas que todo el boliche, y en especial Jorge y el auditor, estaban viéndome la ropa interior, que me encantaba mostrar. Al fin y al cabo, para algo me había comprado ese conjunto blanco de encaje… Yo seguía bailando, sin importarme nada. Se había formado una especie de círculo de gente a mi alrededor, que me aplaudía y me gritaba. Yo, a esa altura, estaba muy excitada, movía el vestidito para todos lados. Cuando ya era hora de irnos, un tipo me quiso ayudar a bajar, pero aprovechó para meterme mano, ya que me tocó el culo por debajo de la falda. Le agradecí con un abrazo y un besito en la mejilla. Jorge y el español me tomaron cada uno de un brazo, y fuimos hacia el auto.

Como estábamos con dos autos, Jorge me dijo que yo fuera con el auditor en su auto, y él iría con el nuestro. Iríamos a nuestra casa, ya que tenían que arreglar unas cosas. No habíamos recorrido un kilómetro, cuando el español, Jesús, me dijo que le encantaría que me sacara el vestido. La verdad es que no sé que pasó por mi cabeza, pero obedecí, me lo quité, y lo puse en el asiento trasero. Quedé a su lado sólo con mi conjunto de corpiño y bombacha de encaje blanco. Cuando llegamos al puesto de peaje, quiso que yo pagara, por lo que tuve que pasar por encima suyo, para regocijo del cobrador, que me vio sólo con mis prendas íntimas. Íbamos por la autopista, el auto de Jorge iba a la par nuestra, entonces asomé mi culo por la ventanilla, a lo que mi marido no pudo evitar soltar la carcajada. Cuando llegamos a casa, tomé el vestido, y sin ponérmelo, bajé del auto. Era la primera vez que estaba en plena calle en bombacha, y en mi propio barrio, pero como era tan tarde, nadie me vio, al menos eso creo. Me puse a servirles café, sin vestirme, y me senté sobre las piernas del español. Me abrazó por la cintura, y me empezó a masajear, hasta que Jorge le dijo de terminar sus tareas. En ese momento, me levanté y los dejé solitos. El auditor se fue, no sin antes intentar una cita conmigo, ya que le dejó su teléfono personal a mi marido. Cuando Jorge entró a la habitación, yo lo esperaba completamente desnuda… Se desvistió rápidamente, y quedó su espada a la vista. Se tiró encima mío, y me clavó hasta más no poder. Estuvimos cogiendo toda la noche, estaba tan caliente que no podía parar, hasta que Jorge, rendido, me dijo basta. Al otro día sólo tenía clases por la tarde, y luego, teatro. Entonces seguí durmiendo después de irse Jorge a trabajar. Me despertó el timbre. Era el jardinero, que venía a cortar el pasto del fondo. Es un chico morocho, corpulento, tendrá 20 años, más o menos. Como habitualmente no estoy por la mañana, el chico tiene una copia de las llaves, para entrar cuando es necesario. Cerré la puerta del dormitorio, y seguí durmiendo, ya que él pensaría que estaba sólo.

Fue cuando sentí una mano abierta acariciando mi concha, que me di cuenta que el jardinero se encontraba sentado a mi lado. Lo miré extrañada, y me dijo que hacía un ratito que estaba tratando de despertarme, y que mi sueño era muy pesado. Mi tanga ya había delatado mi calentura, ya que estaba completamente mojada. Él la corrió de mi canal, y me metió sus dedos, masturbándome con una fuerza y una habilidad magistral. Tuve tres orgasmos, y la verdad es que me hizo muy bien. Nunca había actuado así con nadie, a excepción de Jorge, pero no me sentía culpable. Cuando terminamos, se fue y empecé a prepararme para la tarde. Me puse un vestido negro, corto, y una bombachita blanca. Di mi clase de forma normal, sin mostrar nada, ya que el trabajo del jardinero me había sofocado el incendio. A la hora de irse, apareció Fabián para ir a la clase de teatro. Éramos 6 en la clase: tres chicos, una chica y nosotros dos, además del profesor. Debíamos practicar una escena en la que dos de los chicos debían atacarme, y Fabián, que era mi novio, llegaba a rescatarme. Los dos agresores me agarraron fuertemente, rompiéndome el vestido, por lo que quedé en bombacha y corpiño. Cuando llegó mi novio, estos huyeron, y corrí a abrazarlo… Terminamos la escena, y el profesor nos quería contar anécdotas de trabajo. Como no quedaban sillas, me senté sobre las piernas de Fabián, en bombacha, y lo abracé tiernamente. Él colocó uno de sus brazos entre mis muslos, y el otro acariciando mis nalgas. Los otros chicos nos miraban divertidos. Al terminar la clase, fuimos hasta el estacionamiento a buscar el auto. Estaba en el subsuelo del teatro, por lo que no tuve que cruzarme con nadie (hay que recordar que estaba en ropa interior). Íbamos caminando, y agarré del hombro a Fabián, que me abrazó por la cintura, acariciando la tirita lateral de mi bombachita. Parecíamos novios… Debo confesar que Fabián me hacía sentir cosas olvidadas, me atraía mucho, y constantemente buscaba captar su atención…

Cuando el chico del estacionamiento nos vio (mejor dicho, me vio), se quedó sin palabras. Nos saludó, y se fue a la cabina. Dado el estado en el que me encontraba, le pedí a Fabián que me acompañase a mi casa, para vestirme, y luego lo alcanzaría a la suya. Él aceptó de inmediato, no creo que tuviera mucho por hacer. Entramos directamente al garaje, y lo tomé de la mano, rumbo a mi cuarto. Él, todo un caballero, me tomó en brazos, y me subió así por la escalera. Si algo le faltaba para terminar de enamorarme, era ese gesto. Eso fue lo que me dio las fuerzas necesarias para estamparle un dulce beso en su boca, que respondió de inmediato. Aproveché para confesarle el tiempo que llevaba esperando poder besarlo, y que había tramado todo el asunto de las clases de teatro. Me apoyó en la cama, se bajó los pantalones y se quitó su camisa. Tenía un aparato realmente interesante, aunque no tanto como mi marido. Empecé a besarle todo el cuerpo, incluido su elemento, y él me arrancó mi bombacha con pasión.

Me la metió hasta adentro, haciéndome estallar de placer, y lo abracé con todo. Se movía muy bien, pero se notó su poca experiencia, porque acabó muy rápido para mi gusto. Aunque debo decir que tuve dos orgasmos. Como ya estaba por llegar Jorge, le dije que se tomara un taxi. Me puse la bombacha para acompañarlo hasta la puerta, y cuando estaba por abrirla, entró mi esposo. Nos miró extrañado. Claro, ver a su esposa en bombacha y corpiño, al lado de un chico que podía ser mi hijo no era algo de todos los días. Pero lo mas gracioso es que Jorge venía acompañado del hijo de su jefe, a quien estaba entrenando para entrar a la empresa. Su nombre era Miguel, y tenía unos 16 años. Al verme quedó con la boca babeando un buen rato. Yo, como si nada, les presenté a Fabián como un alumno, y mi marido me dijo quien era Miguel. Fabián, muy incómodo por la situación, se fue sin decir palabra, y quedamos los tres solos. Les preparé un café, y se los llevé sin siquiera ponerme un camisón. El chico no paraba de admirarme, pero cohibido por Jorge, que me miraba con una satisfacción y una lujuria que no podía borrar de su rostro. Me le acerqué por detrás a Miguel, y comencé a masajearle la espalda, tras esto, me senté sobre sus piernas, de frente a él. Mi bombachita estaba empapada, y el chico llevó sus manos hasta mis nalgas, y las palpaba con sumo gusto. De repente lo besé apasionadamente, y él intentó devolvérmelo, pero con tanta torpeza que me di cuenta que no había besado a muchas mujeres en su vida. Le quité la camisa, le desprendí el pantalón, y saqué su pene, que estaba duro a mas no poder. Lo empecé a chupar despacio, y fui subiendo el ritmo poco a poco. Me saqué el corpiño, y llevé sus manos a mis tetas, que tocó con ganas… Me paré, dejando mi entrepierna mojada a la altura de su cara, y le pedí que me sacara la bombacha, a lo que obedeció de inmediato.

Empujé su cabeza contra mi concha, para que saboreara todos mis jugos, y lo acosté en el sofá. Me monté sobre él, y comencé a saltar sobre su espada, entraba y salía de forma rápida. Estaba gozando como hacía mucho, y cuando quise observar a mi esposo, el hijo de puta estaba con una mano en su pija, masturbándose, y con la otra sostenía la videocámara, ya que estaba filmándonos. Al terminar, Miguel me confesó que nunca había hecho el amor, y que le agradaría repetirlo un día de estos, a lo que le contesté que no, que amaba a Jorge y no quería aprovecharme de él. Le besé en la boca, y se vistió. Jorge lo llevaría a su casa. Me fui a acostar, a pensar como seguiría saciando mis ansias sexuales, y sabía quien sería el próximo. Mi favorito, mi marido…

Orgia Inovidable

Me encontraba en mi habitación, chaqueteandomela, con mi vibrador nuevo, cuando de repente llegaron mis amigos Vara y Chompón y me comentaron que querian ir a un table dance. Yo le dije que no habria problema pero para animarnos mas nos ibamos a chupar un carton de cerveza. Despues de las copas me empece a sentir algo exitada y me empece a sentir humeda y cachonda. Yo ya estaba bien grifa y se me empezo a antojar una salchicha asi que les dije a mis amigos COJANME y Vara se ofreció primero.

Y Chompón sólo estaba viendo, Vara me quitó la blusa y no traía nada abajo de ella, luego me quitó el pantalón y me dejó en tanga, luego yo le quité la ropa, luego Chompón se la empezó a chaquetear y a ofrecerme lo que el se estaba manoseando.
Mientras vara me manoseaba por todos lados y chupandome todo absolutamente todo y luego chompon me empezo a mamar la concha. Era un rato formidable nunca me imaginaba ser penetrada por dos vatos a la vez asi que se los pedi con mucho gusto y ellos gustosos aceptaron .

Vara empezo por atras y chompon por delante y nos quedamos pegados por horas y yo gritaba de placer, luego se los empezé a mamar y luego Var dijo que si me dejaba caer en la cara y yo le dije que prefería que me los dejara caer adentro porque se siente mejor, y luego Chompón me saco la ñonga y vara tambien y por ultimo terminaron dejandomelos caer en la cara y ahora estoy en la clinica esperando trillizo y ninguno de los gueyes me quiere reponder supe que uno (Chompon) se fue a miami y el otro se fue a el ejido donde vivia por ultimo. Cabe mencionar que nunca olvidare la doble penetrada.

ATTE. mi nombre verdadero es Margarita el de chompon Roberto el de vara Justin
y el de mis trillizos esta por saberse …..

Cornudo no consentido

Esta historia sucedio solamente hace un par de días y desde ese momento no he parado de pensar en ello.

Resulta que mi esposa, la cual todo el tiempo ha sido fiel a mi, me ha traicionado de una manera contundente.

Se las describiré: Tiene 32 años, es de cara delgada, fina nariz, boca de labios delgados, ojos grandes cafes, cabello castaño medianamente largo. Tetas pequeñas y puntudas, de pezones cafe que cuando se endurecen son profundamente gruesos. Cintura pequeña, con un pubis rodeado de abundante pelo negro, que esconde una linda y sensual vagina que me enloquece por sabor y olor. Piernas firmes y delgadas con unos bellos pies, (nunca he visto otros mas lindos). Tiene unas bellas caderas armoniosas y delineadas que hacen juego con sus lindas nalgas de su culito el cual más de uno de mis amigos lo admiran y sueñan con él.

Pues bien, en nuestros 10 años de casados no habíamos tenido problema con el sexo. Gozabamos como animales, recuerdo uno de ellos en los que me estuvo cabalgando desde las once de la noche hasta las cinco de la mañana, sin sacárselo de su vulva sudabamos como mulas y en cada clavada y su posterior derramada, ella me suplicaba que dejara que se la culiara un amigo mutuo que la interrogaba y la retaba de una forma claramente sexual.

Desde ese momento, nuestras culiadas tenían que ver con su posible infidelidad, pero nunca esto lo habíamos llevado a la realidad.

Un día conocimos a una amigo de mi cuñado (cuya residencia no era en nuestra ciudad), que vivía compartiendo apartamento con él; era muy atractivo y agradable a la vista de las mujeres. Acostumbraba a permanecer en el apartamento con pantalones chicos, bastante apretados lo que provocó que mi linda esposa no se aguntara y bajara su vista para observar esa herramienta. Yo me dí cuenta y esa noche le interrogue detenidamente acerca de ese comportamiento tan evidente.

Me comio pensando en él, rogando tener su boca en sus senos, apretar con los musculos de su vagina el pene de él, hasta arrancarle el último contenido que podría sacarle. Así fue que se derramo completamente en un profundo orgasmo con gran cantidad de jugos que me invadieron mis huevos.

En la mañana siguiente se vistio verdaderamente impresionante: De la cintura para abajo, todo era negro: una linda minifalda que subía insinuante en esas bellas piernas cubiertas de un par de medias de licra que encerraban un muy corto pantalón de encaje, tan expícito que rayaba con la grosería de una puta. Su blusa blanca traslúcida dejaba ver la punta de sus pezones que parecía que fueran a rasgar ese débil material.

El día transcurrio de la siguiente forma: él avanzaba por cualquier lugar, ella lo seguía y le mostraba todos sus encantos y lo seducía con palabras escondidas; yo la seguía y permanecia en un nerviosismo extraño, el que no me dejaba perder una erección de 7 horas.

Cuando anocheció, estabamos sentados en una pequeña sala: ella estaba enfrente a él y jugaba cruzando y abriendo levemente sus piernas. Ella tiene un lindo lunar en la parte alta de su pierna izquierda, que cuando la falda lo revasa, sé que ya no hay forma de evitar que el que esté enfrente pueda observar lo oscuro y atrayente de su cuca.

Ella lo sabía por que lo habíamos discutido varias veces y ahora no lo tenía encuenta. Eso, junto con la decisión de coquetearle todo el tiempo, me tenía a mil, estaba con unas tremendas ganas de voltearle frente a este señor, pornerla en cuatro patas y penetrarla con duras envestidas mientras me aferraba a sus tetas. La quería hacer bufar como una bestia, por pensar en traicionarme. Pero mejor esperaría para mas tarde.

Cuando se acabó las bebidas, ella dijo que traería más, y unos segundos después pregunto dónde encontrar alguna cosa, por lo que él se dirijio a la cocina. Desde donde yo estaba podia verlos a los dos allí tan cerca. En varios intentos en los que él tuvo necesidad de pasar cerca, ví como ella sacaba levemente su culo y se lo exponía buscando que el destino le permitiera sentir ese organo tan deseado ahora.

Pero sucedió la cosa más extraña del mundo: justo en el momento en que él estaba detras de ella un poco separado, se fue la luz. En ese preciso momento, perdí la visión y mientras me acostumbre, pasaron aproximadamente 10 segundos. Cuando apenas podía reconocer las sombras pude descubrir sus figuras estrechamente pegadas: él le colocaba una mano en la nuca obligandola a doblarse y de esta forma sacarle mas su culo, y la envolvía con la otra de la cintura, le empujaba duramente su herramienta. No podía creerlo, pero se estaba culiando a mi esposa en sólo veinte segundos, no valía que yo les preguntara algo, por que sus voces, aunque entrecortadas sonaban casi que indiferentes, parecería todo normal.

No lo pude aguantar y me paré rapidamente para ver que pasaba, en ese instante ellos se retiraron, ví como cayó la falda de mi mujer nuevamente y se acercaron a mi sin ninguna complicación aparente. En el momento en que esto pasó llego la luz, así que no pude descubrirlos poniendome los cuernos claramente. Me dedique un par de segundos para descubrir un rubor, un olor o algo así que me dejara claro com se habían gozado en frente a mi. Pense en el error de pararme justo cuando llegó la luz, si me hubiera demorado unos segundos más, los habría encontrado copulados.

Me acerque a ella y le dije: Qué te pasa, eres una puta completa? ella me miro con ganas de deseo y retándome a descubrirla: No pude aguantarme más y la cogi del brazo y la lleve a nuestro cuarto. Fue el segundo error: estaba tan exitado que sólo atine a ponerla en cuatro patas, para lo que ella no se opuso, y corriendole sus negros calzoncitos, la penetre apenas sacando mi verga de su funda.

Ella decía sólo: AHHHH, que me metes, dejame, AHHHH, no me lo vayas a hacer, AHHHH, por Dios, hombre como se te ocurreeee, UUUFFFFFHHHHH, AHHHHH

Cuando la comence a perforar sucesivamente y reconocía todo su calor, decidí mirarla y contemplarle su lindo y apatitoso culo. En ese momento, vi que mi herramienta entraba y salía con una mezcla blancuzca de líquidos que no supe de quien eran: algunas veces estos son líquidos de ella, otras son mios y de ella. Pero ahora no sabía si también eran de este hombre que había decidido ponerme como un cornudo. Toque con mis dedos, y mientras aumentaba mis embestidas, lo saboree: me supo a mi esposa, a mis jugos o a los de cualquier varón.

Ella solo decía, Asiii papito, usame lo usado… límpiame y castigame…..

Fue tanta la exitación que me corrí intensamente dentro de ella y aún seguía erecto, saque tanta leche que yo estando bien dentro y pegandome a ese precioso culo para no dejar libre ningún milimetro de mi, logre hacer que le salieran caminos de este vital líquido y se mezclaran con el sudor y sus líquidos chorreantes de su fuente.

En ese momento su nuevo amante nos llamó, por lo que ella otra vez, se endereco, se limpió, se arreglo su falda y salio mas colorada que antes.

Yo acomodé mi herramienta aún erecta y quize salir detras de ella para no dejar otros veinte segundos de corneada. Fue demasiado tarde, él la cogió y la tumbó en el sofá de la salita y también le corrió los calzoncitos que estaban empapados y sacó su herramienta mucho más grande que la mia y sin mediar palabra se le metio, firme pero segura. Ella pugo y el se apoyo de sus brazos para darle una poderosa embestida. Sus zapatos de tacón parecía que se le iban a salir.

La tenía con la falda arriba, las piernas bien abiertas, con una mano le magreaba las tetas. Me quedé asombrado y perplejo. Vi como ella lo miraba fijamente a los ojos y abria sus boca. Cuando el introducía más su herramienta en mi mujer ella arqueaba su cuerpo para mandar su cara atrás y él le lambía su garganta, su boca, sus tetas. Luego lo sacaba y ella se relajaba.

De un momento a otro ella comenzó a moverle el culo circularmente buscando absorverle toda esa herramienta. Desde donde yo estaba, veía cómo se le oprimian las nalgas y luego hacía fuerza hacia él para buscar mayor penetración. En ese momento su delicioso culo retomaba su redondez.

Cuando ella comenzo a brazarlo a entregarle su boca para que se la penetrara también, me dí cuenta que ella no pararía por nada.

Pero sucedió algo extraño: Con un perfecto control, él saco su miembro de la cueva de mi esposa y le dijo:

-Ahora para que lo tengas otra vez en ti, tendrás que suplicarme.

Ella lo miró atónita y sin pensarlo le comenzo a suplicar:

-Házme tuya, cómeme, usáme, por favor no me dejes sin tu verga, haré lo que tu quieras por ti. Pero por favor, hazme gozar, OHHHHHH. Vi como se pasaba su mano sobre su clitoris, al tiempo que él se enderezaba y ella hacia lo mismo sin cerrar las piernas, pero buscandole cogerlo con ellas para que no se le escapara su nuevo jugete.

Lo logro y cuando él trato de acomodarse ella lo empujo y se le subio encima. Aprovecho que él perdio un poco el equilibrio y le cogio esa verga gruesa, un poco más oscura que la mia y la comenzo a saborear sin ningún recato. como se inclino hacia esa herramienta, yo me coloque detras nuevamente y la penetre. Ella pujo sin parar de mamar su nuevo ídolo.

Cuando su amante vio que yo la tenía cogida de las caderas y la empujaba hacia mi duramente, clavándola por un deseo sobre humano, le dijo:

-Si la quieres más, dile a ese cabrón que tu me deseas es a mi, y no a él. Dile que prefieres el tamaño de mi verga y no la de él. Dile que quieres solo de mi leche. DIIILEEE, DIIILLLEEE!! gritó.

Ella tampoco lo dudó, movio sus caderas buscando librarse de mi hasta que me saco de su cueva y me dijo:

-Mira, este es mi hombre: sólo soy para ella, esta cueva solo quiere de la leche de él, de ahora en adelante no quiero mas que esa linda verga dentro de mí. Quédate afuera, no más!!

No podía creerlo, mi mujer se entregaría de por vida a esta nueva verga.

Hasta ahora ella no me había dejado de gustar un sólo momento de mi vida y ahora me votaba como una basura.

Mientras tanto, se puso a cabalgarlo como toda una ramera, le entregaba las tetas, le entregaba la cuca, se la ponía en la boca para que se la mamara. Él iba más allá y le chupaba, el clitoris, los labios de su vagina, su culo, todo.

Cuando él estaba a punto, le decia que se penetrara nuevamente y ella comenzaba unos rítmicos y fuertes movimientos para exprimirsela toda dentro. Pujaban y pujaban sin parar.

De pronto oí los gritos de mi mujer: Ahhhh, perforame ese coñito con tu verga, más, mássssssssss, ahhhhhhh y se veía como sudaba, dejaba caer leche de su amante y restregaba sus pelos contra los de él.

él le decía: lo haré si me dices que seras sólo mía, no de él, señalándome:

-SIIII, te quiero a tí, no a él, seré tuya, dáme más. maasssssss

no aguante y tome con una mano todos los jugos que ellos liberaron y le unte todo su ano: sin dudarlo un momento, me puse detras de ella y de un solo golpe la penetre por su culo, ella grito; AAAAAAAAAHHHHHH, Me haces daño cabrón.

La empuje hacia su amante y de esta manera deje más abierto su culo. Ël no pudo aguantar el rozamiento con mi verga por una pequeña telita y comenzo a moverse en forma que la puso a mil, la cogió de la cintura y se la movía de arriba abajo fuertemente. Ese movimiento se sincronizo con mi verga y entre ambos le dimos una fabulosa clavada que la ponía a pujar, gemir, blasfemar, hasta que comenzo a gritar: ME CORRROOOOO, ME CORRROOOO AAAAAAAAHHHHHHHHH, papito demé.

Eso a mi me puso a mil y me apoye de sus tetas y le comence a decir: Me voy a comer tu culo, primero, AHHH, te estoy desvirgando ese precioso culo, AAAAAAAAAAAAAhhhhhhh

Justo en ese momento, su amante comenzo a bufar nuevamente y los tres entramos en un profundo orgasmo, sin fin. pasaron diez minutos y todavía nuestras vergas vibraban lentamente dentro de mi mujer.

Luego yo la besé, le saque mi miembro y me vine para nuestra ciudad. Pensé que la había perdido….

Mi amiga Lily

Era uno de esos días en que todo te sale mal por x motivo ya sea que no es tu día o por que el destino te juega sucio, ya eran como las 6:00 p.m. cuando note que la oficina se estaba quedando sola y yo todavía atorado con algunos problemas, sigo intentando y estoy a punto de darme por vencido cuando de pronto se acerca a mi lugar una compañera a quien llamare Lily, por su diminutivo de Isabel, con ella he tenido algunas platicas y algunos cruces de miradas dándonos a entender que había algún interés por ambas partes de hacer algo, pero todo ello solo quedaba en eso unas simples miradas.

He de admitir que las platicas que sostenía con ella eran meramente laborales pero siempre con el famoso toque de los mexicanos, el doble sentido, con su proximidad solo pude pensar “ya viene esta vieja a fregar la madre con alguna pendejada que hizo o algo que le fallo”, y en efecto así era, se aproxima y me dice, estas muy ocupado, a lo que contesto creo que si, tengo un problema y no consigo resolverlo, ya tengo varias horas tratando de encontrar la solución y estoy por darme por vencido, a lo que contesta, es que tengo un problema con unos reportes del sistema y como tu eres el responsable vengo a ver que podemos hacer ya que los tengo que entregar para mañana, yo muy dentro de mi dije, futa madre ya no me fui temprano, y contesto con una voz medio picarona sabiendo que no hay nadie cerca “MMMMM… esto te va a costar un buen billete porque son horas extras”, sin esperármelo recibo una respuesta muy tentadora y a la vez en doble sentido “Pues que tal dos pesos”, me quedo pensando y digo mmmmm no se, se me hace poco, para esto me encontraba sentado en mi silla viendo el monitor y de espaldas hacia ella cuando siento sus manos sobre mis hombros iniciando un delicioso masaje, admito que me sorprendió ya que jamás había tocado mi cuerpo ni siquiera un saludo de mano, me quede de a cuatro pero seguí haciendo como que trabajaba y a la vez disfrutando de un masaje que tanto me hacia falta, entonces le digo ok vamos a ver cual es tu problema, ya me dice y me dispongo a solucionarlo, pasan 5 minutos de masaje y listo ya funcionaban los reportes, le digo ya esta, tus problemas se han ido, vez ahí están tus reportes, era una falla en la conexión a la base de datos, pero ya quedo, ahora si, pero creo que dos pesos no es suficiente, quien dijo que era dinero, me dice ella con su voz sensual y me reafirma eran dos pezones, me quede paralizado cuando recibo la respuesta detrás de mis oídos, ella siguió con su masaje pero como ya habíamos tenido estos tipos de platicas dije “me esta cabulenado y me quiere hacer parecer un pendejo y luego irse”, entonces dije bueno quien quite y el chicle pegue, que levanto mi mano y la dirijo hacia la parte de arriba de mi hombro y que agarro mi primer peso fue un ligero apretón ya que las damas son muy delicadas cuando los tomas así de rápido y hasta les duele y se acaba el encanto, debí hacerlo bien ya que en seguida me esperaba un empujón, una cachetada, unas palabras de no manches o que te crees pero cual fue mi sorpresa que recibo una respuesta alentadora de “te falta el otro”, futa pareciera que estaba soñando, no me la creía, quería darme un pellizco para ver si era verdad pero dije ni madre esto esta muy bueno para echarlo a perder, así que hice lo mismo con la otra mano y me quede con mi premio por haber hecho un favorcito.

El gusto no me duro tanto, ya que se oyeron unos ruidos en el pasillo y ella se aparto diciendo gracias, te veo luego, me quede pensando en lo que pasaba ya que pareciera algo impulsivo o sin sentido pero estaba pasando, ella no es la chica supermodelo de película o la edecán de los eventos importantes que acapara la atención de cualquiera y que hace caer la baba de muchos, no para nada, ella es normalita yo diría una chica al alcance de un mortal ella es una chica de cabello largo café oscuro, no tiene las curvas peligrosas pero dignas de correr en ellas, lo que si tiene son unas trompas de mamadora que me hacían imaginarla dándome unas colosales becerreadas de esas que te dejan seco a la primera, pero de ahí no pasaba solo miradas y alucines.

Pasaron los días y gracias al fabuloso programa de chat de macro-shit, con caritas y todo el negocio mantuvimos algunas conversaciones mientras hacías como que trabajabas, yo solo me dedicaba a sondear el terreno ya que viendo como son las chicas de hoy en día dice “no manches” por las cosas que son capaces de hacer, y me paso por la mente que fuera una broma o una puesta que hubiera hecho con sus compañeras o con sus amigas, admito que ella no es la santita que viste toda tapada y se va de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, pero tampoco era la mas común de todas, ella tiene un no se que, que te dice chance y algo mas pasa, vamos a darle tiempo.
pasaron los días y enviándonos mensajitos intercambiando intereses y fantasías por este programita, yo le ponía ( * )( * ) :P o ((|)) :P y ella aprendió rápido ya que me contestaba 8====>:P, era ya tanto el interés en proseguir con lo que habíamos dejado pendiente la vez anterior que llego el día en que nos dejaron solos temprano por cosas del destino ya que la oficina es pequeña y yo como responsable de mi departamento y ella del suyo, cada quien traía llaves para cerrar e irnos cuando termináramos, debido a una chamba que requería adelantar la entrega ella requería preparar las facturas, ordenes, etc, y yo preparar los prototipos y los modelos en CD para que los autorizaran, cual va siendo mi sorpresa que todo mundo se despide dejándome nuevamente solo en la oficina yo solo contestaba nadamas póngale seguro no me vayan a madrugar y se meta alguien y de pasada apagan las luces para que se vea que ya esta cerrado y me dejen terminar con esto.

imaginando que no había nadie y con la presión del trabajo me dije vamos a darnos un descanso y a relajar la mente, vamos a ver que ha posteado la raza de cretonia y futa como mandan material y de buena calidad, ahí estaba yo viendo unas fotos de unas chicas tomado agua directo de la fuente cuando oigo a mis espaldas una voz que me decía, se ve interesante porque no invitas. me quede helado, dije en la madre ya me torcieron, por lo general los de sistemas tenemos algunos privilegios que no tienen los demás como navegar de incógnito y no dejar rastro, usar mas ancho de banda para lo que quiera, etc., así que con esos dones superiores me daba el gusto de bajar videos y fotos muy rápido tanto que apenas le daba click y ya estaban en pantalla, esa foto que veía en ese momento era una chica que le daba unas buenas mamadas a un cuate, le dije como gustes pero me da pena ya que por lo general esto lo hacemos entre cuates para presumir material tu sabes yo invito a mi compañero para que vea pero invitarte a ti va a ser una excepción, pero te veo interesada, así que toma asiento, acto seguido ella tomo la silla que estaba cerca y se sentó a mi lado un poco atrás de mi ya que los escritorios no están diseñados para trabajo en equipo, entonces me dice sigue, que mas cosas ves, bueno si tu quieres, vamos a seguir, le comentaba que esta pagina ponía muchos mensajes con material educativo que podía accesarse desde cualquier parte, seguí viendo los mensajes y me tope con otras fotos donde una chica de cabello castaño tomaba agua nuevamente pero esta chica no mostraba su rostro tipo los que son amateur y borran su cara para que no sean reconocidas, mi compañera debía estar algo excitada con eso ya que sentí su aliento y ritmo respiratorio a mi lado, me supongo que debería estar imaginando algo, así que proseguí y cual va siendo mi sorpresa que al ver otras fotos siento a la vez una mano que acaricia mi tórax, a la altura del vientre y hacia el pecho, mire y vi su mano acariciándome, a lo que tome una pausa y me dirigí a ella con la mirada, no dije palabra pero ella dijo sigue vamos a ver mas, me quede un poco desconcertado ya que nunca habíamos tenido estos acercamientos y menos tan placenteros, así que le sugerí que cambiaria de pagina e iría a la pagina principal de cretonia donde tiene unas galerías de fotos y videos, me dijo, tienen videos, le dije claro, que no has visto algo así antes, me dice no, solo algunas fotos que pasan entre mis amigas pero nadamas, mientras llegaba ahí platicaba un poco con ella y me orille a tocar el tema del que?, como?, porque?. ya que el cuando, era ahorita. charlamos un poco y acordamos que sentíamos algo uno hacia el otro pero solo era eso atracción mero placer corporal como esas tantas veces que ves unas nalgas o unas tetas y quieres agarrarlas solo por el placer de hacerlo, de ver que se siente. y que solo eso seria que yo no existía para ella y que ella no existía para mi, que si había chanza y se daba la oportunidad haríamos cuanto quisiéramos y con estos términos quedamos de acuerdo y proseguimos con lo que habíamos empezado, debo admitir que no tengo suerte con las damas y por lo tanto poca acción hay en mi vida pero creo que eso acababa de cambiar, acordamos que seria sin permiso si había rechazo seria señal de parar y retirarte para otra ocasión, por lo que no siempre seria a la hora que fuera cuando cualquiera quisiera, seria de mutuo acuerdo.

ella siguió acariciando mi pecho y procedió a levantarse y continuar con el masaje que había suspendido la ocasión anterior, pero esta vez, había algo nuevo en el sabor de este masaje, ya que incluya una aproximación mayor y la frotación de unos pechos en mi nuca que se sentían algo tibios y excitados.
ella aumentaba el rango de sus masajes y cada vez bajaba mas, por mis brazos por mi pecho y yo sentía cada vez mas sus pechos al alcance de mi rostro, sin pensarlo gire mi silla y la senté en mis piernas frente a frente, comencé a desabrochar su blusa y que maliciosa, sabiendo que no había nadie tomo la libertad de quitarse el sostén, así que cuando termine de abrir esa blusa había unos pechos hermosos al aire libre, los cuales no deje escapar y los tome con ambas manos y los acaricie y los bese, me los comía y apretaba suavemente, después de un rato vi que ya era tarde y que no tardaría en pasar el guardia a dar el rondín de las 12, así que le sugerí que continuáramos otro día, es cierto que cuando hay oportunidad hay que aprovecharla pero el yo creí es la madre de todas las cagadas así que si creía que nadie vendría o que si podíamos, algo iba a pasar, así que nos arreglamos y nos retiramos.

al día siguiente después de medio día regresando de comer nos topamos en la entrada y me comento que la entrega se había hecho satisfactoriamente y que el cliente le daría el visto bueno, que nuestro jefe estaba contento con nuestro trabajo y enterado de las horas extras que nos habíamos tomado para terminarlo, nos dio el resto de la tarde libre, una sonrisa broto de mi rostro y ambos nos fuimos a nuestros lugares a ordenar las cosas y apagar las PCS, pero antes de eso, una ultima charla por el programita y acordamos en vernos en alguna parte saliendo para ver si podíamos hacer algo, acordamos vernos por el centro, así que cerramos y nos retiramos, ella salió primero y camino algunas cuadras yo salí y fui al estacionamiento y salí en mi coche, al llegar al lugar acordado me pare a su lado y subió al auto, dijo creí que no ibas a venir, dije porque y perderme de conocer algo mas de ti, ni soñando, seguimos con algunas platicas y dije has ido alguna vez a un hotel, casi se enoja y contesto con un cortante NO, dije bueno es que yo tampoco y quería invitarte conocer uno, la verdad es que tengo muchas ganas de meterme a uno de esos baños de burbujas, claramente que bien acompañado y si eres tu pues que mejor.

manejando por ahí decidimos ir a unos hoteles que están para villa de garcía que algunas vez pase por ahí y decía con yakuzi, así que, que vergüenza andar llamando por teléfono para que me recomendaran un hotel, así que mejor probar y contar y no que me cuenten.
andando por constitución ya entrando a san pedro, note que ponía su mano sobre mi pierna intuitivamente puse mi mano sobre la suya, ella es una de esas chicas que no gustan de usar falda para que no las molesten cuando van por la calle pero debido a platicas que habíamos tenido opto por usar una algunas veces que venia a trabajar para deleite de mi pupila.

sus piernas eran suaves, recién depiladas, un manjar digo de un noble, acaricie intercalando con los cambios del auto, llegando a la salida de santa catarina tomado la carretera a saltillo mis caricias fueron aumentando y como el trafico era tranquilo podía subir un poco su falda y observar mas de esas piernas, pero recordando que el que se aboraza pierde, ahí lo dejamos en algo tranquilo, de todas formas estábamos por llegar al hotel, así que se acomodo y unos cuantos kilómetros antes de llegar le dije, estas segura de lo que vamos a hacer, estas segura de que es esto lo que quieres, yo no se, no espero que tu lo sepas ya que esto ha empezado algo tempestuoso así que lo que contestes será bien recibido, dichas mis palabras recibí una respuesta, vamos a disfrutarlo mientras dure no crees, entonces dije, que penas pase en mis vidas anteriores para que recompensen con algo como esto, así que de mutuo acuerdo, entramos al hotel y nos dirigimos a la habitación, una vez dentro de ella, empezamos como niños que visitan la casa de algún desconocido, órale, checate ese espejo de la pared, dije, ni madre que me graban, así que agarre una toalla y la coloque sobre el para evitarnos problemas de ojos mirones, continuamos y nos topamos con una cama la palpamos y dijimos se ve bien, vamos a ver que mas hay, andando por ahí vimos el yakuzi, y dije creo que me dan ganas de meterme a darme una buena ducha, gustas acompañarme, le pregunte., dijo bueno pero vamos a hacerlo algo interesante, que tal si yo te desvisto y tu haces lo mismo conmigo, dije me sorprendes, vamos a ver creo que esto será algo que no repetiré muy pronto así que lo disfrutare al máximo, me acerque a ella y la tome en mis brazos, bese su cuello y acaricie su trasero con ambas manos, ella cometió el error decirme que su punto débil era su cuello así que lo bese con pasión y con deseo haciéndola retorcerse de placer, proseguí a desabotonar su blusa y dejarla caer al piso, luego sus sostén, dejando sus pechos libres, ella ni tarda ni perezosa ya había iniciado a desabotonar la mía, procedí, a hincarme a bajar su falda, bajando el cierre de la parte de atrás y bajar su falda al piso, traía puestas unas tangas de esas de hilo dental, con su pelvis bien depilada, la muy maliciosa se preparo ya que en platicas anteriores le había dicho que me fascinaban las panochitas bien limpias, así que no lo pude evitar y comencé a besar sus piernas acariciándolas y poco a poco bajando esa minúscula tanga que impedía acerque mis labios a esa delicada panochita que me pedía a gritos que la comiera, pero solo di algunos besos sobre ella y a su alrededor conociendo el terreno explorando su cuerpo, ella me tomo de los hombros y me hizo que me pusiera de pie, para proceder a quitarme los pantalones lo cual hizo despacio como disfrutando del momento, luego me quito lo que faltaba dejándome desnudo, con el pene algo erecto ella lo tomo con sus manos pequeñas y dijo, con estas manitas todo se me hace tan grande, a lo que dije no te preocupes espera un poco y veras que se pone mas grande aun, ella lo movió y lo observo como si nunca hubiera visto uno, lo acaricio y me dio un tierno beso en el, yo la tome y la dirigí al agua ella se metió y yo la seguí, me senté y ella se sentó entre mis piernas, tome un poco de agua y tibia con mis manos y la frote en su espalda diciéndole ahora me toca a mi darte un masaje, así que procedí frotando sus hombros, luego baje lentamente mis manos por su costado y continué con mi masaje por sus pechos, luego por su vientre, hasta llegar a sus piernas la cuales acaricie nuevamente y separe un poco para poder tocar su intimidad, era algo muy sensual y erótico, luego después algunos minutos de trabajar su cuerpo ella pidió cambiar de lugar, me dijo no es justo que solo tu estés tocando y yo aquí viendo, así que cambiamos de lugar y ella inicio un masaje delicioso, acariciaba todo mi cuerpo hasta llegar a mis piernas siguió y se apodero de mi pene y no quiso soltarlo ahí se quedo un buen rato masajeando haciendo que mi erección se notara mas y que creciera, ella respiraba agitada, note que ya era momento de salir de la ducha, así que me levante y la invite a salir, tomamos unas toallas y nos secamos mutuamente, así desnudos nos dirigimos a la cama donde la recosté y me hinque cerca de la cama ella con las piernas abiertas y los pies todavía en el piso, me mostraba su pequeño secreto, esa deliciosa concha recién depilada, a la que me dedique a explorar, la abrí delicadamente con mis dedos y vi ese delicioso clítoris, no dude en comerme su conchita despacio ya que es sabido por todos que el clítoris es una de las partes mas sensibles de las mujeres, tanto que si es rozado con cualquier cosa es causa de un dolor que apaga hasta la pasión mas fuerte, así que para no echar a perder el momento tome mis precauciones lamiendo sus labios externos, su entrepierna, sus muslos, luego de un rato me decidí a lamer su clítoris una vez que vi que ya estaba lista para recibir una lengua que la hiciera sentir bien, lamí con cuidado, y al solo tacarlo vi como se estremeció, lamí un poco mas notando que empezaban a brotar sus jugos, sin previo aviso note que se levantaba y me decía ahora sigo yo, déjame devolverte esas sensaciones, me tomo de la mano y cambiamos lugares, ahora estaba yo en la cama y ella se había hincado frente a mi pene, un poco tímida al principio lo tomo y lo movió, lo tomo y lo puso cerca de su boca, lo beso en la punta y procedió a meterlo a lamerlo y darle unas cuantas chupetadas, lo dejo unos segundos en su boca y notaba como crecía dentro de ella, lo tomo y empezó a chuparlo, no pude aguantarme las ganas de ver lo que solamente había pasado por mi mente tantas veces la idea de ver esas trompas mamando mi pene, así que lo hice me enderece y ahí estaba ella con esas trompotas mamando, ella me vio y yo la deje que siguiera un poco mas, lo suficiente para mantenerme firme, así que le di mi mano y la invite a levantarse, nos recostamos sobre la cama y se subió sobre mi, me acomode y puse mi miembro cerca de su entrada y le dije cuando gustes y como gustes, ahora tu mandas, ella lo acomodo con su mano y lo introdujo poco a poco, disfrutando el momento, quería sentirlo todo hasta adentro, sabiendo que ella mandaba, comenzó a moverse arriba, abajo, con su ritmo, ella sabia como, ella buscaba el encuentro con su punto, los toques que la harían explotar, cabalgo unos minutos y me dijo, estas delicioso, sabes que no eres el primero, pero eres uno de los únicos, escuchando esas palabras, me enderece y la tome en mis brazos ella todavía ensartada, comencé a chupar sus pechos que tanto me habían gustado, con unos movimientos no tan acelerados pero lo suficiente para seguir haciéndole sentir bien, la recosté a mi lado y la coloque boca arriba y le dije ahora mando yo, estas lista?, le dije y no espere respuesta, me coloque sobre ella y me introduje lentamente, con cuidado, separe un poco sus piernas y empecé una serie de embestidas, tomando sus piernas y levantándolas un poco le hice sentir el golpeteo de mi pene dentro de su vagina y mis testículos en su ano, esa sensación la llevo al orgasmo y como no soy el gran semental casi enseguida me vine, claramente que para evitar problemas de 9 meses, termine fuera, sobre su vientre, tome una de las toallas con las que nos secamos y la asee un poco, me recosté a su lado y conversamos de la experiencia, a ambos nos agrado, no fue la gran aventura ni la experiencia religiosa que algunos pregonan, simplemente fue placer compartido, simple y sencillo, entrega sin esperar algo a cambio, ambos satisfechos, nos levantamos y nos aseamos un poco, nos preparamos para partir y regresar a la vida normal de cada quien, regresamos y me dirigí lo mas cerca que pude de su casa y la deje para que tomara un taxi, no intervenimos en la vida del otro, así que simplemente le di un raid del trabajo a su casa.

En fin las cosas que pasaron después serán tema de otra historia que contare mas delante.

Sin medir las consecuencias (I)

Era una suerte tener un trabajo así. Llevaba dos años en una empresa subsidiaria de una multinacional. Sus tareas se relacionaban siempre con ordenadores. Aparte de lo cansado que resultaba pasar un montón de horas diarias sentada delante de una máquina, luego tenía sus compensaciones.

La primera era acceso libre a Internet. Podía pasar el día entero conectada a la red mientras en otras ventanas continuaba con tareas de correo, contabilidad, etc. Siempre mantenía un par de navegadores en marcha, buscando información, leyendo páginas interesantes, etc.

Así llegó a una cierta página con buenos contenidos eróticos. Habia cientos de relatos para leer, para todos los gustos y apetencias. Se hizo asidua visitante. Cada día leía seis o siete y guardaba algunos para repasarlos después. Al terminar la jornada laboral era frecuente que tuviera que quedarse cuadrando cifras y repasando listados de almacén. Pero a veces exageraba en la tarea cuando se marchaba el gerente, hasta que este terminó por darle una llave de la oficina, tal confianza tenía en ella y estaba satisfecho con su trabajo y entrega a la empresa que ni siquiera mencionaba el cobrar esas horas de más.

Era cierto que hacía esos trabajos, pero también aprovechaba para leer los relatos que había salvado durante el día y de paso, navegar por páginas más explícitas, con fotografías tan descriptivas que, entre la calentura que le subía con los relatos y la visión de las páginas se ponía muy caliente y terminaba apagando y marchándose a casa dando un paseo para aliviar la tensión.

Pero un día estaba leyendo un relato especialmente provocativo, casi difícil de creer por el argumento pero en cualquier caso muy efectivo a la hora de provocar una verdadera riada de flujo que estaba arruinando sus bragas.

Tal era el calor y la humedad que sentía que terminó por ir al servicio, quitarse las bragas y limpiarse con papel higiénico. Pero ya no pudo ponerselas otra vez, estaban completamente empapadas. Hizo con ellas una pelotita y las guardó en el bolso. Aprovechó para peinarse ante el espejo del baño y luego volvió a su mesa.

La oficina estaba en completo silencio, solo se percibía levemente el ronroneo de los ordenadores. Desde su despacho se veía la planta de almacenamiento, con las tenues luces de señalización nocturna encendidas. Lo justo para no tropezar con las cajas apiladas en los pallet.

Se asomó a los ventanales para cerciorarse de que no había ningún trabajador rezagado trayendo una entrega de última hora o una vuelta inesperada del gerente. Todo estaba tranquilo. Menos su entrepierna que seguía hirviendo. Las descripciones de un fantástico polvo que había leído unos momentos antes seguían bailando en la pantalla de su imaginación.

Volvió a sentarse ante la pantalla y releyó los párrafos más sugerentes. Las piernas levemente abiertas, la respiración agitada y un calor que subía por su cuello, directamente desde el vientre. Percibía incluso el aroma de su femineidad como un tenue perfume y notaba como el flujo amenzaba con desbordar los aterciopelados labios de su coñito.

Fue inevitable llevar una mano hacia abajo y topar con la falda. Y también el que esa mano fuera remangando poco a poco la tela hasta dejar paso libre a sus dedos que se enredaron con el vello de su pubis. Dio un leve tirón de su mata oscura. Desde pequeña, cuando empezó a explorar su propio cuerpo y aprendió donde estaban los puntos de placer que le hacían volverse loca de gusto, esos tironcitos al pelo eran el preludio de una masturbación, frotando su clítoris, introduciendo sus dedos y casi cualquier cosa que tuviera a mano, una vez que el deseo de una penetración en determinados momentos iba superando con creces a su miedo a introducir cuerpos extraños en su vagina.

Su dedo medio fue explorando entre el pelo hasta llegar a la protuberancia carnosa que cubría su clítoris. Sus dedos índice y corazón tiraron hacia atras y hacia los lados descubriendolo… mojó la yema del dedo central en su propio flujo, curvándolo y metiéndolo levemente entre los labios y volvió a su parte más sensible, comenzando un movimiento circular, siempre de izquierda a derecha, por algún motivo así se excitaba más.

De pronto un gemido fue creciendo en su garganta. Un escalofrio conectó su clitoris con algún lugar en su cabeza donde estaba componiendo las sensaciones que debería experimentar la mujer del relato, que estaba siendo llevada al éxtasis por un hombre especialmente hábil, que se tomaba su tiempo y que estaba decidido a rendirla de placer antes de irse él mismo.

La mano entre sus muslos fue cogiendo ritmo y velocidad crecientes. Sus piernas, abiertas hasta donde podía permitírselo, comenzaron a temblar. Notaba los pechos duros y los pezones eran muy conscientes de la tela del sujetador que los contenía. Deseaba tener una lengua que los chupara o unos dedos que los pellizcaran cada vez más fuerte, retorciéndolos y haciéndolos doler y sentir placer a un tiempo.

Pero no podía permitirse el lujo de sacar sus pechos fuera de su blusa. El miedo a ser descubierta en esa situación era demasiado como para olvidarse de las consecuencias que podía traer. Sin embargo no podía parar de masturbarse…

Ya ni siquiera leía, las imágenes trenzadas en su imaginación eran muy vivas, e imprimían firmeza a los dedos que se movían sin parar por sus labios, su clítoris, penetrando en forma de cuña en su parte más humeda, mojando su pelo y arrancando un jadeo intermitente de su boca entreabierta.

Su cabeza se inclinó hacia delante. La dejo caer sobre el brazo apoyado junto al teclado del ordenador. Una delgada capa de sudor en su frente, un calor avivando sus miembros, sus poros abiertos y rezumando deseo.

Sus piernas se tensaron de pronto y su culito se levantó de la silla, los pechos plastados contra la mesa, como ofreciéndose a una penetración por detrás. Pero lo único que se introducía en ella eran sus propios dedos que habían alcanzado su punto más sensible en el interior de su coñito y le hacían perder todo control. Su orgasmo creció como una oleada sorda de sensaciones que se extrellaron en su interior, mezclándose sin concierto y haciendole gemir roncamente, en voz muy alta, demasiado alta, y dejando su cuerpo sin peso, como sacudido por una descarga eléctrica.

Sus piernas se aflojaron y se encontró sentada de nuevo, casi volviendo de un atisbo de semiinconsciencia provocado por un orgasmo tan fuerte que hacía meses que no sentía así. Su respiración fue acompasándose mientras percibía los latidos furiosos de sus corazón y unas gotitas de sudor en sus labios.

Abrió los ojos, miró hacia la pantalla y en torno suyo, por la habitación. Se incorporó y se sentó apoyada en el respaldo. Buscó el bolso que estaba en el suelo al lado de la silla y saco un paquete de pañuelos de papel. No tenía fuerzas ni ganas para volver al servicio. Limpió sus dedos, perlados de flujo y con un delicioso olor femenino y volvió la falda a su lugar.

Apagó el ordenador y cerró la puerta con llave al salir camino de su casa, las piernas muy conscientes del esfuerzo de andar, todo su cuerpo perezoso anhelando caricias.

Marisa

Me estoy desnudando, preparándome para tomar un baño. La verdad es que estoy bastante excitada, hace casi cuatro meses que no he hecho el amor y esta noche espero no solo hacerlo otra vez, pero hacerlo con total abandono y frenesí, emborracharme con sentimientos y sensaciones. Hace cuatro meses me prometí a mi misma que nunca volvería a hacer el amor. Nunca… es mucho tiempo y la invitación que recibí esta mañana es demasiado tentadora. Mientras me desnudo me miro en el espejo; no esta mal la imagen que me devuelve. Una mujer de unos veintiséis años, pelo castaño claro hasta los hombros, ojos azul claro, facciones dulces, la cara un poco regordeta, boca con labios sensuales. Mas bien bajita, un poco llenita, digamos que estoy mas cerca de un cuadro de Rubens que de una anoréxica modelo en una pasarela de alta costura en París. Los pechos plenos, generosos, de buen tamaño, erguidos y desafiantes con grandes y oscuras areolas y prominentes pezones. Caderas y trasero bien marcados, los cachetes sólidos, de carnes duras y prietas. El sexo cubierto por denso vello negro. El espejo no enseña mis piernas, son mas cortas de lo que me gustaría que fuesen, pero… ¡mas de un tipo se ha vuelto loco con mis tentadores y acogedores muslos!
Pruebo el agua de la bañera con mi mano ¡bien caliente! eso es bueno, espero que me relaje, porque después de cuatro meses de abstinencia estoy bien excitada pensando en lo que va a pasar en un par de horas. Me meto en el agua, yazgo en la bañera y, mientras mi cuerpo se relaja, los recuerdos de aquella noche horrorosa, hace cuatro meses, invaden mi mente. ¡Que horrible noche! Hubo momentos aquella noche cuando pensaba que me iba a morir y momentos cuando… desee morir. Trato de apartar el terror que me invade de mi mente, trato de pensar en otras cosas, pero la pesadilla hecha realidad se apodera de mis pensamientos y no puedo rechazarla. Cierro los ojos y, como si mis párpados fueran una pantalla, veo en ellos la película de aquella noche terrible.

Aquella noche de pesadilla había salido con Javier, un tipo de unos cuarenta años, bien conectado con los militares, rico, arrogante, ostentoso, pero guapo, alto, fuerte, vicioso que lo hacia muy bien en la cama. Había salido con él ya varias veces, nos habíamos acostado juntos casi todas ellas. No escatimaba el dinero cuando salía conmigo, restaurantes caros, espectáculos caros, el mejor champagne francés y como semental… no podía haber ninguna queja: usaba su lengua y su bien desarrollada verga con gran destreza ¡nunca me dejo insatisfecha! Él me haba dicho que esa noche seria especial ¡vaya si lo fue!
Como siempre Javier vestía de forma impecable, traje azul oscuro, obviamente hecho a la medida, no se si en Milán o en Londres. Blanca camisa y azul corbata de la mejor seda italiana; finos zapatos de ante azul ¿españoles? Reloj, gemelos y anillo de oro. Me recogió en su ostentoso deportivo rojo de dos plazas (debería estar prohibido que galanes maduros y ricos deslumbren a las chicas de clase media con carisimos coches deportivos), me llevó al teatro y después al club mas caro y exclusivo de la ciudad. Allí bebimos el mejor champagne rodeados de generales, coroneles y algún banquero que exhibían sus nuevas, enjoyadas y opulentas minas como quien exhibe un cuadro o un caballo recién comprado. Javier conocía a muchos de aquellos individuos, a unos los saludaba con un leve gesto de cabeza a otros se acercaba a ofrecer sus respetos. Me presentaba con gran elegancia a aquellos a los que rendía pleitesía, un leve gesto con la mano señalándome a mi y:
-Permítame mi general, Marisa… una prometedora y brillante psicología.
Me encanto que me presentara así. Yo no era una puta, una mina cualquiera como las otras ¡yo era una psicóloga! ¡Que tipo Javier! Se desenvolvía con una elegancia innata y me deslumbraba con la mayor suavidad y naturalidad del mundo. Durante todo el tiempo Javier manejó la conversación como un maestro, bromas, preguntas, comentarios, halagos, ligeras insinuaciones sexuales… Sabia como hacerme sentir inteligente, cultivada, bella y sobre todo… deseada. ¡Que bárbaro! Me manejó como el mejor solista del mundo maneja su Stradivarius. Aquello fue una verdadera exhibición de como seducir, conquistar y rendir a una mujer. Con magnifico sentido del momento perfecto, cuando me tenia rendida, ardiendo de deseo, temblando de anticipación y dispuesta a hacer el amor como y donde él me dijese, en medio del bar, en medio de la calle, donde el quisiera, me cogió por la cintura y fuimos a su piso.

Nada mas entrar, yo no me pude contener y cogiendo su cara con ambas manos la atraje hacia mi e introduciendo mi lengua en su boca le di un profundo beso con ansiedad, con deseo, con lujuria. Él devolvió mi beso mientras sus fuertes manos estrujaban mi trasero y restregaba su ingle contra la mía. Yo loca de deseo quité su saco, y empecé a desabotonar su camisa. Él con una destreza que demostraba su practica, abrió la cremallera en mi vestido y removiéndolo de mis hombros lo dejo caer al suelo. Yo había conseguido abrir su camisa y chupaba una de sus tetillas como una loca. Javier soltó mi corpiño y dejo mis pechos al descubierto.
-Marisa, me encantan tus pechazos.
Dijo, mientras sus manos acariciaban, estrujaban y se daban un festín con mis tetas. Yo sin poderme contener, me arrodille frente a él, abrí su cinto, la cremallera, de un solo golpe baje sus pantalones y calzoncillos, con ansiedad, con gula introduje su verga en mi boca. ¡Que maravilla! Me encantaba y satisfacía mi orgullo de hembra notar como Javier respondía a mi boca y notar como su verga crecía y crecía nada mas notar mi lengua en su capullo. Yo chupé con ansiedad.
-Espera, espera mina viciosa, no quiero llegar tan rápido.
Así diciendo, puso sus manos en mis axilas y me levanto del suelo. Mientras el removía la poca ropa que le quedaba yo bajé mis braguitas y empecé a remover mis medias.
-No Marisa, no; déjate las medias y los zapatos. Con los tacones altos quedas mas a mi altura y las medias negras contrastando con tu blanco culazo son muy excitantes.
Se acerco hacia mi, mis ojos estaban fijos en su enhiesta y enorme verga, yo estaba ansiosa por tenerla dentro de mi. Javier me abrazó y hundió su lengua en mi boca. Yo respondí con entusiasmo abrazándome a él. Javier cogido los cachetes de mi trasero con ambas manos separándolos y yo noté un dedo jugueteaba con mi ano. Separando su boca, con una suave sonrisa pregunto
-No has comido nada desde ayer ¿verdad? Unicamente té o mate.
-Si… si que he comido.
Dije yo completamente confusa por la extraña pregunta. No había terminado de contestar cuando la faz de Javier mudó, de repente, a una mueca de ira y mi noche de ensueño, en un segundo, cambio a una horrorosa pesadilla de humillación, y dolor.
-¡Yegua estúpida!
Javier había sujetado mis cabellos y mientras me chillaba, con gran violencia movía mi cabeza de un lado a otro.
-Te dije que quería tu culo, que lo quería limpio, que no comieras nada sólido. ¿Por qué no has hecho lo que te ordene.
-Javier… me haces daño.
-Mas daño te voy a hacer si no contestas a mis preguntas.
-Javier, no recuerdo que dijeras nada de tés y mates.
-No recuerdas ¿eh? Pues a vas aprender a como hacer las cosas.
Tirando de mi mano me arrastro a su dormitorio. Yo estaba asustada y atemorizada, de verdad me había hecho daño tirando de mi pelo y se le veía enardecido y dispuesto a aporrearme en cualquier momento. Al entrar en su dormitorio me tiro sobre la cama. El se dirigió al armario, abrió cajones y puertas.
-¿Que haces Javier? Me estas asustando.
-Calla mina estúpida. Como no te has limpiado tu sola te voy a poner una lavativa, un enema para limpiar tu culo; no quiero tu mierda en mi pija.
-Javier, yo no quiero un enema y no quiero que me hagas el culo. De verdad me duele mucho cuando me lo hacen.
-So puta, otros te han hecho el culo y ¿me lo quieres negar a mi?
Vino hacia mí como una furia con unas gomas y bolsas en la mano, las tiro sobre la cama, se sentó a mi lado y sin decir palabra me puso sobre sus rodillas y empezó a pegarme chirlazos bien fuertes mientras chillaba como un loco:
-So puta me voy a hacer tu culo y me lo voy a hacer cuando este limpio, calla ya y no protestes porque ¡te arranco la piel a tiras! Estate quieta que te voy a poner el enema.
La violencia con me había pegado, el dolor que me había causado y el tono de loco poseso de su voz me tenia aterrorizada, llorando como una desconsolada, pensando que me jugaba la vida y que aquel loco no solo me estaba aporreando, aquel animal enloquecido ¡me iba a desgarrar las entrañas! Entre mis lloros y gritos de desconsuelo, note que Javier había dejado de aporrear mi pobre culo mientras se estiraba para coger las gomas. Aproveche ese momento para tratar de escaparme, pero nerviosa como estaba, los altos tacones y los ojos llenos de lagrimas, caí al suelo.
-Te quieres escapar ¿eh? ¡So puta! Toma para que aprendas.
Otra vez empezó a azotar mi dolorido culo. Yo sin saber que hacer trataba de escapar a cuatro patas. Javier me perseguía riéndose a carcajadas mientras continuaba azotando mi culo.
-Si, a cuatro patas, si, como una cerda, si así, como lo que eres; no te creas que te vas a escapar. Te voy a desollar por guarra, por no limpiar tu culo para mi.
Ahora yo empezaba a estar enloquecida y aterrorizada de verdad. Los ojos llenos de lagrimas no veía donde iba, como un animal herido me movía sin rumbo ni dirección, a gatas mientras el bárbaro azotaba y azotaba mi culo. Sin saber como, note que mi cuerpo se había encajado entere un sillón y el armario no podía ir hacia delante y el animal enfurecido que era Javier no me dejaba ir hacia atrás. Noté que se sentó sobre mi como si yo, de verdad, fuese una yegua, encajada entre el sillón y el armario y con él sentado sobre mi, estaba inmovilizada. Noté como separaba mis cachetes exponiendo mi culo y de un solo golpe introdujo algo frió en él. Yo grité de dolor y de miedo. Javier me dio dos chirlazos terribles y grito:

-¡Calla viciosa, calla! Nada mas te he metido la cánula y ya gritas.
Mientras hablaba, note como algo frío entraba en mis entrañas.
-Ya te esta entrando el enema mina sucia. Me voy a levantar, pero no te muevas o te mato a golpes.
Javier se levanto y por primera vez pude volver mi cabeza y ver lo que pasaba. Javier de pie sujetaba en su mano alzada una bolsa de goma roja, mas o menos rectangular. De la bolsa salía un tubo de goma que acababa en una cánula negra insertada en mi culo. Yo no sabia que hacer ni que decir. Javier me había tratado como a una niña, azotando mi culo pero había azotado como un abestia y me dolía como no me había dolido nunca. Yo había andado a gatas por el dormitorio de Javier como una animal herido y desorientado. Me encontraba ahora encajonada entre los muebles, a gatas como una perra con una cánula en mi culo. No entendía nada, no sabia que hacer o decir, lloré, lloré y lloré. Lloré con desconsuelo, con rabia con impotencia. Lloré de miedo, de dolor, de impotencia, de vergüenza, de humillación. Lloré de… lloré, lloré y lloré.
Mientras yo lloraba, Javier como un fauno daba saltos a mi alrededor, la bolsa en una mano, la otra mano en su verga, masturbándose. De vez en cuando soltaba su verga para azotar mi dolorido culo, bien masturbándose, bien azotando no paraba de insultarme y degradarme.
-Traga so puta, traga el enema que después tragaras mi verga. No me llores cochina, no me llores, que lo único que hago es limpiarte por dentro. ¿Qué pensabas que iba a poner mi limpia pija en tu sucio culo?
Yo en vez de una mujer estaba reducida al estado de una niña, impotente, desesperada, paralizada por el terror y la vergüenza. Entre llantos y sollozos repetía:
-Por favor Javier, por favor, no mas Javier. Déjame Javier.
(En la bañera noté como las lagrimas rodaban por mis mejillas, reviviendo la humillante situación).
-Calla yegua estúpida, calla que ya se ha acabado el enema. Ya tienes tus tripas llenas. Deja de llorar como una mina imbécil.
Noté como de un tirón arrancaba la cánula de mi culo. ¡Ni siquiera se había molestado en poner un poco de aceite o de vaselina en la cánula! Me dolió tanto cuando la sacó como cuando la metió. Era cierto, tenia mis tripas llenas, a pesar de los dolores que sentía por todas partes, notaba como mis intestinos estaban llenos y empezaban a darme retortijones y unas tremendas ganas de dar de vientre. A pesar de ello no me atrevía a levantarme. La paliza que me había dado Javier, junto con sus amenazas y su tono de voz me tenían aterrorizada e inmovilizada de miedo.
-Javier ¿me puedo levantar? Tengo que ir al baño.
-Espera, so puta, espera. Quiero que el enema haga pleno efecto. ¡No quiero nada de tu mierda en mi limpia verga! Y no se te ocurra cagarte aquí en mi dormitorio, porque te mato a golpes.
Javier estaba sentado en el suelo a mi lado. Con sus manos acariciaba y estrujaba mi vientre, aumentando aun más si cabe mis retortijones. De vez en cuando daba palmaditas en mis doloridas nalgas y mientras se reía murmuraba algo a cerca de cómo me iba a romper ese culazo. Yo continuaba llorando de miedo, de dolor y de vergüenza en la mas imposible situación. Seguía atrapada entre los muebles, como una vaca, a cuatro patas, con mis tetas colgando como ubres, con dolorosos retortijones de tripa, con Javier manoseando y estrujando mis tripas, con el culo al aire, dolorido y sabiendo que iba a ser empalado sin ninguna consideración, y con la tremenda necesidad de tener que ir al inodoro.
-Javier por favor, no puedo mas, no me puedo aguantar ¡Déjame ir al baño!
-Ven yegua cochina. ¡Ven y caga todo! ¡No quiero que dejes nada de mierda en tus tripas!
Me cogió de la mano y me llevo al baño. Yo me encontraba de lo más ridícula: en puras bolas, con zapatos de tacón alto y medias negras, con un tipo también en bolas que me sentaba en el inodoro. Javier se quedó frente a mi mirándome. Casi no tuve tiempo de sentarme.
-Por favor Javier, no me humilles mas, déjame sola.
-¿Sola? mina llorona Deja de decir tonterías y ¡caga!
-¿Javier porque me humillas así?
A pesar de mi vergüenza y humillación el enema era mas fuerte que yo. Con gran ruido de líquidos y gases empecé a vaciar mis intestinos. Javier mientras tanto había cogido la gruesa verga en su mano y apuntándola contra mi dijo:
-Crees que te humillo, mira esto es humillación, te meo.
Un chorro de liquido caliente empezó a caer por mi cara y cuerpo. Inmediatamente cerré mi ojos. Yo no podía entender como me podía estar pasando esto a mi. Yo soy una mujer universitaria, educada, psicóloga y… allí estaba yo, ultrajada, usada y humillada como la mas vieja, ajada y degradada puta de arrabal; golpeada, humillada, dando de vientre delante de un hombre y el muy cerdo ¡se reía y se orinaba encima de mi!
-Abre la boca, so puta abre que te quiero mear en la boca.
Yo sin atreverme a hablar, cerré los labios y los ojos y moví la cabeza diciendo no. Note dos fuertes bofetadas.
-Abre so puta ¡abre!
Yo aterrorizada abrí. Afortunadamente Javier ya casi había acabado y pude escupir la poca orina que cayó en mi boca. Nunca en mi vida me había imaginado que me encontraría en una situación as. Por fin, entre orines y bofetadas, había terminado de evacuar mis intestinos.
-Javier… necesito limpiarme.
-Pues claro que necesitas limpiarte o crees que te voy a tocar así, con tu culo y tus muslos llenos de tu diarrea y tu cuerpo cubierto con mi orín. Quítate las medias y los zapatos y dúchate.
Entre lloros, lamentos, lagrimas e hipos, conseguí quitar mis medias y entrar en la ducha. No pensé que jamás podría agradecer tanto una ducha. Quizás el limpiarme su orina y mi ensuciado trasero me restauraba algo de mi perdida dignidad, el agua sobre mis doloridos cachetes calmaba algo de mi dolor. Por primera vez desde que Javier me cogió por el pelo deje de llorar. Me enjabone, varias veces y me dispuse a salir de la ducha algo recobrada. Empecé a secarme pero la imperiosa voz de Javier pronto destrozó mi mejoría.
-Ponte los tacos ¡puta consentida!
Si su voz sonaba furiosa, su verga estaba aun más furiosa. Tiesa, vertical, rígida gorda, completamente empalmada con el capullo de un color rojo oscuro casi morado. Yo completamente rendida a aquel macho feroz y no queriendo recibir sus crueles chirlazos me puse los zapatos de altos tacones.
-Vamos al dormitorio mina tetuda.
Temblando de miedo y aprensión camine al dormitorio notando como mis pechos y mis cachetes se bamboleaban con cada paso que daba.
-Apoya las manos sobre la cama y abre bien tus patas de yegua viciosa.
-Javier ¡por el amor de Dios! no me trates así ¡no me hagas mas daño!
¡Zas! ¡Zas!
Como latigazos sonaron sus crueles azotes; como latigazos los sintieron mis pobres y castigados cachetes. Con mi espíritu y mi dignidad doblegados, mi cuerpo también se doblego. Puse las manos sobre la cama y separe mis piernas.
-Presta atención mina de mierda, presta atención y aprende como encula un macho de verdad. ¡Aprende a ser una mina completa!
Sin mas preámbulos, separó mis cachetes, apoyó su enorme e encolerizada verga en mi ano y de una fuerte nalgada me empalo. Yo sentí como si un hierro candente atravesara mis entrañas, chillé como un animal al que degüellan y, sin poderme controlar, huí de su cruel vergón echándome sobre la cama.
¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!
Recibí una serie de azotes que sonaron como ametralladora y dolieron como latigazos. Noté fuertes tirones de pelo que sacudían mi cabeza y tirando de mis cabellos me obligo a erguirme otra vez.
-¡Mina estúpida! No trates de escapar que te mato a palos.
Mientras tiraba de mi pelo con una mano, volvió a ensartarme con aquel instrumento de tortura que era su enfurecido vergón. Yo volví a sentir el hierro candente penetrando mis entrañas. Cuando se orino en mi, pensé que nunca podría sentirme mas humillada. Me equivoqué, sus golpes, sus azotes, los tirones de pelo y yo aguantando su empalamiento de pie, con altos tacones y las piernas bien separadas me degradaban al máximo. Me sentia como un trozo de carne usado y abusado para su placer. Lo único que podía hacer era gritar de dolor y llorar de desconsuelo, lo hice, grité, grité, lloré y lloré. Aquella fiera en que se había transformado Javier era insensible a mi dolor y mi llanto, o quizás se enardecía con ellos. Como una maquina bombeaba y bombeaba, entraba y salía, me maceraba el culo metiendo su verga hasta el tope destrozándome, arponeándome, horadándome, desgarrándome. Mientras su verga me rompía en dos, el me azotaba el culo, daba golpes en mi espalda y a mis gritos y mi llanto mezclaba y superponía sus gritos de animal triunfador. Sus alaridos de bestia dominante perforaban mis oídos y sofocaban mis gritos. Nunca en mi vida había sentido tal dolor, ya no sabia que me dolía mas, si el ano que aserraba su enfurecida verga, los cachetes que azotaba, los cabellos de los que tiraba o la espalda que golpeaba aquel animal de presa. Perdí la noción del tiempo, de lugar, de mi cuerpo… hasta que oí un ultimo y prolongado alarido con el que Javier anunció su llegada. Su falo brutal dejó de destrozar mis entrañas, sus manos dejaron de tirar de mis cabellos, su cuerpo exhausto se desplomo sobre el mío, mi destrozado, humillado y postrado cuerpo se derrumbó sobre la cama y… debí de perder el conocimiento.
No recuerdo muy bien lo que paso después. Javier debió abrir la cama y tenderme sobre las limpias sabanas; como en sueños recuerdo beber algo que me ofreció, frió y con alcohol. Como en sueños recuerdo su cabeza hundida entre mis piernas lamiendo mi sexo, besando mi clítoris, la lengua entrando en mi vagina. Como en sueños recuerdo mi confusión y vergüenza al notar que, a pesar de mi dolor, de mi miedo y de mi humillación, mi cuerpo respondía a sus artimañas y un intenso orgasmo me sacudió envolviéndome en una onda de profunda relajación y por fin sucumbí a un sueño profundo y reparador.
Con nueva vergüenza, me doy cuenta de que recordando aquel intenso y profundo orgasmo, a pesar de lo terrible de los recuerdos asociados, inconscientemente, mi mano esta acariciando mi sexo y la cálida agua del baño entra en mi vagina. A pesar de todo, a pesar de todas las humillaciones y degradaciones, recordar aquel orgasmo tan intenso me ha excitado sobremanera. Tengo que coger a mi amiga la ducha de mano y la aplico a mi sexo. ¡Que gusto! ¡Cómo me relaja! Froto un poco mi clítoris y termino. ¡Ahhhh! Me encuentro mejor. Salgo del baño y seco mi cuerpo. Vuelvo frente al espejo y preparo mis “pinturas de guerra” Siempre que salgo con un varón, presto atención a mi peinado y a mi maquillaje, pero esta tarde voy a poner especial cuidado para lucir todos mis encantos, primero el peinado. Envuelta en la rutina de rulos, horquillas, secador, etc., los recuerdos vuelven a mi mente…
A la mañana siguiente la voz de Javier, dulce, suave en mi oído me despierta. La luz del día invade la habitación. Javier mansamente besa mi frente, me incorporo un poco y él solicito pone dos almohadas para mantenerme sentada. Una bandeja con humeante café, medias lunas, frutillas, nata, una copa de champagne y una roja rosa aparece como por ensalmo. El aroma del café me hace darme cuenta del hambre que tengo. Que dulce y gentil de Javier de traerme el desayuno a la cama. De repente recuerdo lo que sucedió anoche. No puede ser verdad, debe haber sido una pesadilla, Javier no se portaría así conmigo. La bestia enfurecida de anoche no me traería el desayuno a la cama. Todo fue una pesadilla, trato de incorpórame un poco en la cama y noto mis doloridos glúteos mientras una intensa punzada en mi ano me hace enmudecer de dolor. ¡Era verdad! El dolor que me atravesaba las entrañas era buena prueba de ello; ¡mi pobre y torturado cuerpo no mentía! Trate de acomodarme otra vez y una nueva punzada me hizo lanzar un grito de dolor.
-¿Qué pasa, Marisa?
Pregunto aquel monstruo con gran dulzura en su voz. Yo no sabia que contestar, imágenes de mi humillación, de mi dolor, de sus tormentos de anoche se agolpaban en mi mente y tenia miedo de decir algo que le enfureciera otra vez; pero el dolor era tan intenso…
-Javier tengo una punzadas, muy agudas, muy dolorosas en mi trasero.
-Vamos a ver…
Con la mayor dulzura retiro la bandeja y levanto las sabanas. Yo me quede horrorizada al ver una mancha de sangre en la sabana donde habían estado mis posaderas. La mancha era una mezcla de marrón oscuro, sangre vieja y seca y rojo brillante, sangre fresca.
-Uy parece que te esta sangrado un poco tu culito. Ese culito maravilloso que tanto placer me dio anoche. Vamos a curarlo.
Hablaba con una dulzura que me hacia imposible identificarlo con la bestia que me torturó la noche anterior. Javier se levantó, trajo unas gasas y una pomada y dulcemente dijo:
-Date la vuelta corazón, enséñame ese culito que tanto me enajena.
Yo estaba aterrorizada de exponer mi culo otra vez a aquel monstruo, pero tampoco me atrevía a encolerizarle de nuevo. Lentamente, notando mil pinchazos en mi cuerpo me di la vuelta.
-Pobre mina, pobre, como tiene su culito. Yo te voy a curar.
Con gran delicadeza pasó algodones, limpio la sangre, puso una pomada y dandome un beso en un cachete, dijo:
-No te preocupes, en dos días estará como nuevo.
Yo estaba aterrada de estar junto a Javier, sola, en la misma habitación con el. Nunca había visto a alguien que pudiera oscilar entre el monstruo torturador de la noche y el dulce cariño de la mañana. El tipo debía de estar loco, además de un loco peligroso. Decidí que mi objetivo era salir cuanto antes de su casa, salir viva, claro está. Lo mejor era seguirle la corriente a aquel loco y como fuera irme. Tome mi desayuno, haciendo esfuerzos pude medio devolver alguno de sus besos. Disimulando grandes dolores, fui al cuarto de baño, donde lave mis dientes y arregle un poco el pelo. Busque mi ropa, desperdigada por varias habitaciones, como pude me vestí y me despedí de Javier. Él, muy caballeroso, insistió en llevarme con su carro, yo me inventé la excusa de que había quedado con un compañero de la universidad y prefería llegar sola. Cómo pude baje a la calle, cada paso era una tortura, camine media cuadra y ¡Gracias a Dios! encontré un taxi. Entrar y salir del taxi, subir las escaleras a mi apartamento eran torturas, cada movimiento mandaba descargas de dolor por todo mi cuerpo. Conseguí entrar en casa y de alguna forma llegue al dormitorio. Me despoje de la ropa dejándola caer en el suelo y me derrumbe sobre la cama.
Con mi rostro hundido en la almohada lloré, quedamente, amargamente, con dolor, con desesperación. ¿Cómo podía haber gente que deseara hacer daño a otra persona? ¿Gente que disfrutaba haciendo daño? Y lo peor no era el daño físico, lo peor era el daño personal, psíquico, intimo. Yo me sentía como una piltrafa, un trozo de carne sin valor, despreciado y despreciable, una escupidera, un orinal, un objeto que la gente podía usar para sus necesidades fisiológicas. La humillación no podía ser mas profunda, me daba cuenta de que yo era algo sin valor, algo que se usaba y se tiraba. Por mi mente alternaban dos ideas: comprar una pistola y matar a Javier, o comprar una pistola y matarme a mi misma. Juré que nunca mas volvería a tener sexo con nadie, huiría de Javier y si hacia falta, llamaría a la policía para que me protegieran de el. No, no podia llamar a la policia. Javier estaba muy conectado con los militares y segun me habian dicho más de una habia acabado en los talleres de la Armada por mucho menos que quejarse de la la hubieran hecho el culo. Nunca iba a ser capaz de salir de mi apartamento y dejar que la gente normal me viera y hablara conmigo. ¿Cómo iba la gente normal, gente a la que no habían pegado, a la que no habían meado, a la que no ponían enemas, a la que no les dejaban el culo sangrando, gente decente, como iba esa gente normal a hablar conmigo?
Pase dos días sin moverme de la cama, solamente al tercer día con gran esfuerzo conseguí salir de la cama, y pasar horas duchándome y bañándome tratando de limpiar no ya mi cuerpo, sino mi alma. Aun tardé otros dos días en decidirme a salir del apartamento y dejar que el mundo viera la piltrafa que yo era. Sorprendentemente la “gente normal” me hablaba y me trataba como si me consideraran normal, al parecer no se notaba que yo era una puta degradada y usada como quien usa una servilleta para limpiarse y después la tira. Poco a poco me reintegre en una vida normal
El monstruo de Javier aun tuvo el valor de llamar por teléfono un par de veces y preguntarme si quería salir con él. No podía remediarlo, oír su voz, aun por teléfono, me hacia temblar de ira, de miedo y de vergüenza. Como pude disimulaba mi voz y decía que estaba muy ocupada, quizás otra vez… Afortunadamente después de un mes dejo de llamarme y mi vida empezó a parecer normal.
Vale, el pelo me ha quedado bien, es siempre lo que más me cuesta. Perfilé las cejas con cuidado, apliqué mi maquillaje, ricé las pestañas y apliqué la mascara, los labios, ¡mucho cuidado con los labios! Un rojo granate oscuro, si, así esta bien. Me parece que esta noche ¡Le he ganado la batalla a la madre naturaleza! La cara ha quedado muy bien. Pongo desodorante, un poco de perfume entre mis pechos, en mi ingle y en mi trasero. Abro el armario en el dormitorio. Saco las nuevas prendas que compre hoy. Unas medias negras con costura. La verdad es que mis piernas son un poco gorditas, pero con las medias negras… no quedan mal. Un liguero granate para sujetar las medias. La verdad es que desnuda, con medias negras sujetadas por un liguero granate, mi concha y grandes pechos al aire y la cara bien maquillada, ¡parezco una puta cara de la Rusia zarista! ¡Déjate de tonterías Marisa! Unas mínimas braguitas de negro encaje. Vacilo, por un momento pienso no ponerme las bragas… pero por fin me pongo el mínimo triangulito de encaje. No lo puedo evitar, me tengo que frotar mi concha un poquito, ¡tantos meses de abstinencia me han puesto a mil por hora! Un sujetador granate haciendo juego con el liguero pero con agujeros en el centro de las copas, por donde se asoman los pezones. Otra mirada en el espejo… si que tengo un poco de aire de puta… pero ¡muy tentadora! Collar y pulseras de azabache que contrastan con mi alba tez. Me pongo el vestido de terciopelo granate, largo hasta los pies, con larga apertura aun lado y generoso escote que pone a mis pechos como en un escaparate. Vuelvo a mirarme en el espejo… aprobado alto, mejor aun: ¡Notable!
Cojo mi bolso, miro el reloj, las nueve menos cinco. ¡Magnifico! Voy a ser puntual como a él le gusta. Paso por el salón donde están las dos docenas de rosas rojas que llegaron esta mañana con la invitación. Las rosas están en un florero de precioso cristal de bohemia tallado. La talla en el cristal formando complejos patrones dice Marisa, Marisa, Marisa. Obviamente, debe costar una pequeña fortuna lo tiene que haber encargado hace tiempo. Pero aun me gustó mas la invitación que venia con las rosas, decía:

Marisa:
Estamos invitados esta noche a la recepción en casa del Gobernador. Los presidentes de tres naciones estarán presentes. Te recojo a las nueve. No digas que no, estaré en tu apartamento a las nueve.
No me castigues con tu indiferencia. Mi alma te añora, mi corazón te llora, mi cuerpo te necesita. Nadie me ha dado tanto placer como tu. Ven conmigo otra vez.
Javier
¿Estoy loca por ir con Javier otra vez? Quizás; pero la mezcla de exaltación cuando el me presenta a gente importante, como me hace sentir con su adulación con su conversación y su trato exquisito seguido por la más extrema humillación y degradación, sin olvidar los orgasmos. Como psicóloga debería entender lo que me pasa ¿Me gusta sentirme humillada? ¿Me gusta tratar de recuperarme de la degradación, incorporándome otra vez al grupo de gente normal? ¿Me gusta el dolor? ¿Me atrae su enorme falo?
Riiiiing. Riiiiing Riiiiing
Demasiadas preguntas, demasiado análisis, aquí esta Javier y… aquí esta la noche, aquí esta el placer.

Sexo Interracial

Hola me llamo Pamela, mido 1,70 de alto, tengo ojos verdes, pelo ondulado hasta la cintura, color negro,mis medidas son 98, 62, 91, me mantengo en forma por que voy mucho al gimnasio. Les cuanto esta historia, por que es una realidad. Todo comienza cuando consigo trabajo en una empresa de un amigo (mi actual amante)el es de haiti, vino desde chico al pais ya que su padre era un empresario y lo enviaron para aca. Yo lo conocia desde la escuela secundaria. Robert como se llama, es morocho de un fisico admirable, parace actor de peliculas porno.

Bueno la historia comienza cuando me invita a ir de vacaciones al Brasil en el mes de diciembre. Yo tenia unos ahorros y acepte su invitacion, asi que fuimos para alla. Transcurridos unos dias en donde nos encontrabamos en un playa, donde el estaba acostado tomando sol, entonces yo me puse un bikini color amarillo, casi diminuto, por lo que tuve que depilarme para que no se vean los bellos pubicos, ya que da una sensacion desagradable ante la presencia de un hombre. Me diriji hacia el y le tapo el sol, el tenia puesto un traje de baño de competencia, de color azul, lo que se le notaba su bulto y que no pasaba desapersibido. Yo ya le habia echado el ojo y me imaginaba tragandose ese tremendo mazo mi vagina. Fue cuando lo dejo sin aliento la vista que tenia en frente de el. Pareciera que fue automatico como crecio su miembro, su glande salio del traje de baño parecia una pelota de golf de gorda, yo comence a reir y el se puso molesto en un prioncipio, peor le dije que estaba t! odo bien que ya lo habia visto desnudo cuando entre a la habitacion a llevarle el desayuno el primer dia. Desde ese momento todo cambiaria, nos fuimos de la playa para almorzar y charlamos y me propuso que me cambiara de habitacion y me fuera a la de el, no me parecio mal la idea, yo me imaginabea de todo ese momento, sin que el lo sepa lo filme cuando dormia. Asi que por la tarde me cambie a su habitacion. En la noche nos fuimos a bailar, quedamos de encontrarnos en el bar del hotel a las 21:00 horas, asi que me puse una mini corta color negra y una blusa blanca casi transparente, notandose la ropa interior con encaje que tenia puesta y unos zapatos tacos aguja color negro que me habia comprado en el lugar, ya que me encanta usar tacos altos.

cuando bajo las escaleras el me ve y se queda boquiabierto, preguntandole que le pasaba y me contesta que estaba hermosa logrando conesto que me alagara durante toda la noche. Fuimos a tomar algo y luego a bailar. Una vez en el Boliche comenzamos a bailar separados y se em fue acercando mas y mas hasta tocarnos mutuamente, bailamos con movimentos donsde nuestros cuerpos estaban en contacto y el tenia una ereccion haciendome notar como estaba yo casi tuve un orgasmo de tanto que me la apoyaba cuando bailabamos, asi que decidios salir a tomar un poco de aire y caminar por la playa. Durante el trayecto obserbamos como una rubia estaba siendo penetrada por dos negros en la zona de las rocas, lugar desabitados durante la noche ya que cuandio sube la marea se hace inaccesible, eso me puso a mil y lo abrace y lo bese con tantas ganas a mi Robert que el comenzo a besarme eel cuello y tocar mis pechos, asi que yo hacia lo mismo y le saque en forma violenta la camisa y acaricio su abd! omen, lo beso y llego hasta el cinturon que sujetaba la bermuda que tenia puesta , le bajo la cremallera del mismo y sale su erecto miembro de color negro, por lo que intento saborear su glande que estaba a punto de reventar, casi no me entraba en la boca, era espectacular tener ese palo negro en mi boca, asi que comence a pajearlo, de largo era en ese momente de dos puños y medio, cuando me dice que deje de hacerlo y se hace para atras era el momento que eyacularia, yo succionaba cada vez mas hasta que senti el primer chorro de semen que llego a mi garganta y luego otros mas asi me trague sus jugos, quedando satisfecho, luego me besaria apasionadamente y nos iriamos hasta el hotel.

Una vez alli le digo que se meta en el baño y que venga cuando lo llamara asi lo hizo. Yo bisque mis ligas color blanco juintamete con el corset y mis zapatos favoritos con los que habia ido a bailar. Lo llamo encontrandome acostada en pose esperandolo, y entra desnudo con su miembro erecto como una piedra y comienza a besarme, me acaricia y comienza a jugar con mi clitoris que en cuestion de segundo se hincho como nunca me habia pasado con otro hombre, yo le pedia que se acostara, entonces yo me subo arriba de el y agarro de su miembro y juego con la entrada de mi vagina, introduciendo el glande, notado como se habria paso a traves mio. Como yo estaba ya lubricada la comence a meter de a poco viendome en el espejo que tenia frente mio como se introducia todo hasta llegar a sus testiculos, tenia como 25 cms de carne dentro mio. Luego me pongo boca arriba y el se tira encima mio y coloco mis piernas entre sus anchos hombros y me comienza a penetrar, pudiendo observar como ent! raba hasta el tope con sus testiculos eso me calentaba mucho, yo gemia como una perra asi que le pedia que me dejara dentro mio su caliebnte leche, por lo que continuo con sus movimientos como veinte minutos yo en ese tiempo tuve tres grandiosos orgasmos que me dejaron casi sin aliento.

Esa noche hicimos dos veces mas el amor, asi que pasamos el dia siguiente descansando. La ultima semana me dijo que le encantaba mi culo y que me queria penetrar por el mismo, yo dude bastante, pero mi conciencia me decia que probara, y asi paso una noche yo le dije que haria el trabajo de metermelo, si que hicimos el amor por adelante y luego me subo arriba de el y me voy sentando de a poco sintiendo como a pesar de estar lubricada al maximo y un poco dilatada costaba introducir el glande asi que con un poco de esfuerzo logro meterlo no sin antes sentir un dolor que llego a exitarme si que comence a bajar un poco mas, ayudandome con las manos abriendo mis nalgas asi se metia mas adentro esa hermosa y gorda barra de chocolate. logre introducirme casi la mitad y comenzo en mete y saca por parte de el, promero fue despacio y luego los movimientos fueron aumentando de velocidad hasta que se salia y la volvia a meter estuve asi por varios minutos y tuve un orgasmos espectacular ! y mi Robert eyaculo dentro mio. Luego me hace poner con mi culo para arriba para que viera a traves del espejo como estaba dilatado mi ano gracias a las embestidas de el. Y asi continuo nuestra relacion, hemos hecho dos filmaciones caseras como tambien nos hemos sacado fortografias y tengo una que es espectacular cuando me penetro en las escaleras del deparmento por atras y nunca habia tenido mi ano dilatado como ese momento. Hemos hablado el tema de tener una doble penetracion interracial y filmarla, pero no sabemos con quien la vamos a hacer. Ese es mi sueño, y el sueño de el es hacerle el amor a mi harmana que es rubia de ojos verdes, a la que ya le hizo el amor en su cumpleaños, mientra yo los filmaba, fue espectacular ver como introducia su negro miembro hasta los testiculos en el vientre de mi hermana la que gozo como nunca junto a mi.

Quiero decirles algo el sexo interracial es espectacular, mas cuando una puede observar hasta donde se puede meter un miembro de ese tamaño y que la llenen de leche.

Una Linda Masturbacion

ERA UN DÍA LLUVIOSO PERO HABÍA UN RESPLANDOR, QUE DEJABA UNA PENUMBRA NUBLOSA EN LOS OJOS DEL IMPRUDENTE QUE LO MIRARA FIJAMENTE, PEOR QUE EL CEGADOR SOL. YO ESTABA EN CASA DE MI NOVIO, ERAN LAS 7 DE LA MAÑANA DE UN DOMINGO, ESTÁBAMOS ALGO DISGUSTADO A CAUSA DE UNOS TRAGOS QUE ME DI LA NOCHE DEL DÍA ANTERIOR. NO SÉ PORQUE O QUÉ RAZÓN, PERO AMANECÍ CON LA PIEL DE GALLINA, LO DESPERTÉ COMENCÉ A BESAR SUS PÁRPADOS UNA PARTE MUY ERÓGENA EN ÉL, LUEGO LA PARTE DE ATRÁS DEL LÓBULO DEL OREJA, TODO MUY DESPACITO Y CON CALMA, ME DETUVE EN SUS PEZONES Y SENTÍ QUE SU RESPIRACIÓN SE AGITABA, TODO TRANSCURRIÓ MUY EXITANTE. ÉL AÚN ME MIRABA CON UN POCO DE RESENTIMIENTO PERSONAL, PERO LA EXCITACIÓN ERA MAYOR. LUEGO DE HABERLE BESADO SUS PARTES MÁS ÍNTIMAS, ÉL ME ACOSTÓ Y COMENZÓ A PASAR SU LENGUA POR MI CUELLO, POR MIS SENOS, ONBLIGO Y UN POCO MÁS ABAJO METIÓ SU LENGUA EN MI VAGINA, ERA IMPRESIONANTE COMO LO HACÍA NUNCA ANTES ME HABÍA SENTIDO TAN LUJURIOSA.

YO TENÍA GANAS DE ALGO DIFERENTE, ENTONCES CUANDO FUE A PENETRARME, ÉL ARRIBA Y YO ABAJO, LE DIJE QUE SOLO METIERA LA CABEZA, BIEN EN LA PUNTITA Y QUE SE MOVIERA MUY MUY DESPACITO, YO ABRÍ BIEN MIS PIERNAS Y COMENCÉ A TOCARME EL CLÍTORIS Y A MASAJEARLO SUAVEMENTE. ÉL ME PREGUNTÓ QUE QUÉ HACÍA Y LE DIJE TRANQUILAMENTE QUE NO HABLARA, COMPRENDIÓ RÁPIDAMENTE Y BAJÓ LA CABEZAA HASTA MI SENO IZQUIERDO QUE ES EL QUE MÁS ME EXCITA Y EMPEZÓ A BESARMELO DULCEMENTE, LUEGO DE 5 MINUTOS, SIN CAMBIAR DE POSICIÓN COMENCÉ A SENTIR UN ORGASMO MUY FUERTE, ÉL POR EL SUAVE ROCE YA ESTABA A PUNTO DE VENIRSE, PERO SE AGUANTÓ, Y CUANDO YA YO HABÍA TERMINADO BAJÓ HACIA MI VAGINA Y METIÓ SU NARIZ Y LUEGO SU LENGUA. ÉL ESTABA MUY EXCITADO Y PARA NO QUEDARSE ATRÁ PUSO SU PENE A LA ALTURA DE MI BOCA Y SE MASTURBÓ, ABRÍ MI BOCA Y ME LA ECHÓ EN LA LENGUA Y EN TODA LA CARA. AL TERMINO EMPEZAMOS A REIR Y NOS ABRAZAMOS MUY FUERTE. YA SÉ QUE CUANDO ESTÉ UN POCO BRAVO CONMIGO PUEDO REPETIR LA ESCENA ANTERIOR